Aguaviva, empresa especializada en el tratamiento de agua, se está posicionando en el sector hospitalario como única opción segura, gracias a su certificado libre de Bisphenol A y su sistema que ayuda a reducir el impacto medioambiental de CO2 en los pacientes.
Actualmente algunos centros hospitalarios están prohibiendo la distribución y venta de agua embotellada debido a los agentes químicos que se utilizan para la elaboración del embotellado. La prohibición se está poniendo en práctica con la finalidad de disminuir el impacto ambiental de CO2 y reducir las consecuencias nocivas que pueden producir estos agentes en la salud de los pacientes del hospital, visitantes y trabajadores.
Un ejemplo de esta situación es la que ha tenido lugar en el Centro Médico de San Vicente en Bridgeport, Connecticut. En el centro de Salud se consumían aproximadamente un total de 350.000 botellas por año, solo en lo que a botellas vendidas a empleados y visitantes se refiere. Sin duda alguna, la cifra demuestra el elevado consumo de material plástico utilizado para el envase de agua.
Gerardo Álvarez, Director General de Aguaviva señala “estamos posicionando muchas máquinas en el sector hospitalario y acabamos de firmar con uno de los grupos más importantes a nivel nacional. Esto se debe a que cuando empiezan a comparar con otros proveedores, se dan cuenta de que no pueden instalarlas, no cumplen ninguno de los mínimos exigidos en un hospital, de hecho, ya desde el inicio de la negociación, las retiran antes de que lleguemos a un acuerdo”.
Según un estudiorecogido por la compañía especializada en máquinas fuentes de agua, entre los diferentes agentes químicos que se utilizan para la elaboración de las botellas de plástico cabe destacar el Bisfenol A, vinculado a determinadas enfermedades en el ser humano. En concreto, el análisis establece por primera vez un vínculo entre niveles urinarios elevados de BPA y un incremento del 39% de media del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes y anomalías hepáticas en los humanos.
En este tipo de centros se están llevando a cabo una serie de “campañas amistosas” para animar a los empleados a replanear su empleo de agua embotellada y advertirlos de la prohibición inminente. Para ello se está empezando a sustituir la compra de botellas de agua e instalar dispensadores de agua, como los de Aguaviva, por diferentes centros médicos.
