El chocolate vuelve a latir en Castelldefels: nace un proyecto que rescata el sabor y la emoción de 1792


• El Gremio de Hostelería impulsa “Chocolate de Castelldefels 1792”, una iniciativa que recupera la tradición histórica de las balsas de Can Roca y convierte la ciudad en punto de encuentro entre cultura, gastronomía y cacao fino de aroma.

Castelldefels vuelve a mirar a sus raíces para proyectarse al mundo a través del chocolate. El proyecto “Chocolate de Castelldefels 1792”, impulsado por el Gremio de Hostelería de Castelldefels, recupera una tradición histórica vinculada a las balsas y la fuente de Can Roca, inauguradas en 1792 como uno de los principales espacios sociales y festivos de la ciudad.

La historia se remonta a 1791, cuando Josefa Sanmartí y su hijo Josep Roca Sanmartí solicitaron autorización para la búsqueda de aguas subterráneas y la construcción de una mina en los terrenos de las masías de Ca n’Esteve de Puigdegall y la Casa de l’Horta. La obra, dirigida por el arquitecto y maestro de obras Joan Fàbregas, permitió la creación de las conocidas balsas de Can Roca y de una fuente pública muy apreciada por la población debido al mal estado de las aguas del municipio.

La autorización oficial llegó el 23 de enero de 1792 y las balsas fueron inauguradas el 15 de agosto de ese mismo año, coincidiendo con la celebración de la Virgen de la Salud. Según la documentación histórica, el espacio fue decorado con flores y guirnaldas y acogió refrescos y una gran chocolatada popular, una costumbre habitual en Barcelona, pero inédita hasta entonces en Castelldefels.

A partir de ese momento, las balsas de Can Roca se convirtieron en un punto de encuentro festivo y social durante los siglos XIX y XX. En fechas señaladas como el Miércoles de Ceniza, el Lunes de Pascua, la Virgen de la Salud o la Inmaculada Concepción, vecinos y familias se reunían entre pinos y merenderos para disfrutar de música, bailes y comidas populares. Era tradición que las casas acomodadas ofrecieran bebidas refrescantes como horchata de almendras, agua de canela, agua de aurora, limonadas y naranjadas con hielo picado.

Inspirado en este legado, el proyecto “Chocolate de Castelldefels 1792” reúne al sector de la pastelería, los helados y la restauración local para recuperar y reinterpretar recetas históricas elaboradas con chocolate. La iniciativa también incorpora la cocina tradicional de Castelldefels, donde el cacao ha formado parte de platos emblemáticos como los pulpitos con chocolate o el fricandó de gambas.

La receta histórica, documentada por el historiador y promotor gastronómico Jordi Tresserras, estaba elaborada con cacao de Guayaquil, Magdalena y Caracas, azúcar y especias. Esta preparación ha sido reinterpretada por el maestro chocolatero Pachi Larrea, embajador del cacao fino de aroma ecuatoriano y reconocido internacionalmente por sus creaciones pasteleras.

El nuevo chocolate podrá degustarse en formato tableta, como bebida tradicional y también integrado en elaboraciones de pastelería y cocina local. El proyecto toma como referencia el modelo colaborativo desarrollado previamente con el arroz de Castelldefels y aspira ahora a impulsar una red internacional de ciudades vinculadas al cacao.

La iniciativa prevé la creación del grupo de trabajo de las Capitales Mundiales del Cacao y el Chocolate, integrado inicialmente por Castelldefels, Guayaquil y Portoviejo, con el objetivo de incorporar próximamente nuevas localidades y fortalecer los vínculos culturales, gastronómicos y económicos alrededor del cacao y el chocolate de calidad.