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Cada persona decide sus reglas: Your Beauty, Your Rules, así se reinventa la belleza, según Beauty Cluster

• El 71 % de los consumidores espera experiencias de belleza personalizadas, dejando atrás los productos genéricos • Ciencia y datos respaldan la hiperpersonalización, generando confianza y convirtiendo al consumidor en protagonista del proceso

La belleza ya no responde a estándares universales ni a categorías cerradas. Hoy, cada persona define sus propias reglas. Bajo el concepto Your Beauty, Your Rules, Beauty Cluster analiza cómo la personalización y la ciencia están transformando la relación entre marcas y consumidores.

El consumidor actual rechaza productos genéricos y mensajes aspiracionales desconectados de su realidad; busca respuestas concretas y adaptadas a sus necesidades. De hecho, el 71% de los consumidores espera recibir experiencias personalizadas por parte de las marcas.

“Esta demanda de personalización está impulsando cambios estructurales en la industria, desde el desarrollo de fórmulas más modulares y basadas en datos hasta la integración de herramientas digitales que permiten ajustar productos, recomendaciones y rutinas de forma continua a lo largo del tiempo”, explica Adrià Martínez, General Manager de Beauty Cluster.

La tecnología se convierte en una aliada estratégica. La inteligencia artificial, la biometría y el análisis de datos permiten pasar de la personalización superficial —basada en etiquetas amplias como “piel seca” o “cabello teñido”— a una hiperpersonalización real, adaptada a las características únicas de cada individuo.

La ciencia respalda esta promesa: los consumidores valoran cada vez más las soluciones basadas en evidencia, con resultados demostrables y explicaciones claras. El 61% de los millennials busca activamente ingredientes concretos, priorizando la transparencia y el rigor científico frente a promesas genéricas.

Your Beauty, Your Rules también redefine el rol del consumidor, que deja de ser un receptor pasivo para convertirse en protagonista del proceso. La tecnología no solo personaliza el producto final, sino que crea un diálogo continuo entre marca y persona, en entornos digitales y físicos.

La belleza ya no se impone; se construye de forma individual. Las marcas que comprendan esta realidad podrán ofrecer soluciones flexibles, científicamente respaldadas y alineadas con la identidad personal de cada consumidor.