El sector del gran consumo ha iniciado 2026 con una evolución positiva en ventas, aunque el deterioro del entorno económico y geopolítico está llevando a las compañías a moderar sus expectativas para los próximos meses. Así se desprende del informe “La Voz del Gran Consumo”, elaborado a partir de la opinión de más de 200 altos directivos de empresas líderes de la industria y la distribución, con una amplia representación del mercado nacional.
Durante el primer trimestre del año, el 65% de las empresas declara haber incrementado sus ventas respecto al mismo periodo de 2025, mientras que un 24% se ha mantenido estable y un 11% reconoce descensos. Sin embargo, de cara al segundo trimestre, el optimismo se atenúa: el 42% de las compañías prevé crecimientos superiores al 5%, el 29% anticipa subidas más moderadas, el 25% cree que sus ventas se mantendrán estables y un 4% espera caídas.
Este ajuste en las previsiones está estrechamente vinculado al contexto geopolítico. De hecho, el 42% de las empresas reconoce haber revisado sus previsiones a la baja, frente a un 61% que no ha realizado cambios y un 5% que incluso anticipa un impacto positivo.
El incremento de costes se consolida como el principal riesgo para cumplir las previsiones, señalado por el 47% de los encuestados. A continuación, se sitúan la caída del consumo (31%) y la incertidumbre geopolítica (15%). El impacto del entorno internacional se refleja especialmente en los costes, mencionados por el 80% de las compañías, así como en la volatilidad de la demanda (7%) y los retrasos en la cadena de suministro (7%).
Para hacer frente a este escenario, las empresas están adoptando diversas medidas, entre las que destaca la reducción de costes, citada por el 37% de las compañías, principalmente a través de iniciativas de eficiencia.
En el ámbito europeo, el 45% de las empresas reclama una Europa más fuerte y unida que defienda los intereses del sector. Además, el 23% considera necesario redefinir las alianzas estratégicas a nivel global, mientras que el 31% cree que los valores tradicionales europeos han quedado obsoletos.
A nivel nacional, las principales preocupaciones del sector son el incremento de la inflación (28%), la presión regulatoria (26%) y la caída del consumo (23%). También se mencionan el aumento de la tensión internacional (14%) y la inestabilidad institucional (9%).
En este contexto, las compañías trasladan varias demandas al Gobierno. El 41% solicita la deflactación del IRPF para mejorar el poder adquisitivo de los consumidores, el 24% aboga por la reducción del IVA en productos esenciales, el 18% pide que el gran consumo sea considerado sector intensivo en energía para acceder a medidas de apoyo específicas y el 12% reclama más ayudas directas a sectores clave. Otras peticiones incluyen la agilización administrativa (7%) y medidas contra el absentismo laboral (5%).
Precisamente, el absentismo se consolida como el principal desafío en materia de recursos humanos, según el 54% de las empresas. Le siguen la captación y fidelización del talento (21%), la dificultad para cubrir determinadas posiciones (12%) y la adaptación de los equipos a tecnologías exponenciales (12%). Para abordar el absentismo, el 56% apuesta por tratarlo como un problema de Estado, el 31% propone una mayor intervención de los servicios de vigilancia de la salud para agilizar procesos y el 7% plantea reforzar la flexibilidad y la conciliación laboral.
Por último, el informe también analiza el impacto del contexto actual en sectores como el turismo y la hostelería. El 58% de las empresas considera que España recibirá más turistas al percibirse como un destino seguro, lo que beneficiará al sector. Sin embargo, el 26% cree que el consumidor tendrá menor poder adquisitivo y reducirá su gasto fuera del hogar, mientras que un 11% anticipa una mayor tendencia al ahorro ante la incertidumbre.

