La sostenibilidad del envase gana peso como criterio de compra en el gran consumo y se consolida como uno de los principales retos para fabricantes y distribuidores. Según el Barómetro de la Sostenibilidad 2026, elaborado por AECOC Shopperview, el 70% de los consumidores españoles asegura que el tipo de envase influye en su decisión de compra, mientras que el 40% reconoce haber dejado de adquirir algún producto al considerar que su packaging no era sostenible.
El estudio confirma la creciente sensibilidad del consumidor hacia el impacto ambiental de los productos. El 74% de los españoles considera importante la sostenibilidad en sus decisiones de compra, aunque solo un 37% afirma que le resulta sencillo mantener hábitos de consumo sostenibles, lo que pone de manifiesto la distancia entre la preocupación ambiental y las posibilidades reales de actuación.
En este escenario, el envase se convierte en uno de los principales puntos de contacto entre las marcas y el consumidor. El informe señala que el 87% de los encuestados intenta comprar productos con menos envases, mientras que tres de cada cuatro cambiarían de formato si ello permitiera reducir de forma significativa la generación de residuos. A ello se suma una creciente demanda de envases más fáciles de reciclar y de un etiquetado que facilite información clara sobre su impacto ambiental y su correcta gestión una vez finalizada su vida útil.
Reducir el desperdicio alimentario, otra prioridad para el consumidor
El barómetro también sitúa la lucha contra el desperdicio alimentario entre las principales preocupaciones de los hogares. El 97% de los consumidores asegura comprar únicamente la cantidad necesaria para evitar tirar alimentos, una decisión impulsada tanto por criterios económicos como medioambientales. De hecho, el ahorro económico ya se sitúa como el principal motivo para reducir el desperdicio (54%), por delante del impacto ambiental (43%).
Esta tendencia está impulsando el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas para mejorar la gestión de los productos frescos a lo largo de la cadena de suministro. Entre ellas, destacan los sistemas de identificación por radiofrecuencia (RFID), que permiten optimizar la trazabilidad, mejorar la rotación del stock y reducir las pérdidas derivadas de la proximidad de las fechas de consumo preferente o caducidad.
Más información y trazabilidad
La transparencia también se consolida como una de las principales demandas del consumidor. Según el estudio, el 77% considera insuficiente la información disponible sobre el impacto ambiental de los productos y reclama un etiquetado más completo que facilite decisiones de compra más responsables.
En paralelo, la economía circular gana protagonismo en las estrategias de la industria. La mejora de la trazabilidad de envases y productos mediante tecnologías digitales se perfila como una herramienta para optimizar el uso de los recursos, reducir residuos y responder tanto a las expectativas del consumidor como a las nuevas exigencias regulatorias en materia de sostenibilidad.
Los resultados del barómetro evidencian que el packaging ha dejado de ser un elemento exclusivamente funcional para convertirse en un factor estratégico de competitividad. Para fabricantes y distribución, el reto pasa por combinar sostenibilidad, seguridad alimentaria, eficiencia logística e información transparente en un contexto marcado por una creciente presión regulatoria y por un consumidor cada vez más exigente.


