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Las empresas podrían estar subestimando hasta tres veces las emisiones de su cadena de suministro

Solo el 4% utiliza datos primarios de sus proveedores para calcular las emisiones de Alcance 3, según un informe de EcoVadis y Kearney

Las empresas podrían estar infravalorando de forma significativa la huella de carbono asociada a sus cadenas de suministro. Así lo pone de manifiesto el Carbon Action Report 2026, elaborado por EcoVadis y Kearney a partir de datos de más de 56.000 compañías evaluadas durante el último año. El estudio señala que las organizaciones que recurren a información de baja fiabilidad podrían estar subestimando hasta tres veces sus emisiones de Alcance 3.

El informe pone el foco en la calidad de los datos utilizados para medir las emisiones generadas a lo largo de la cadena de suministro. Actualmente, solo el 4% de las empresas analizadas emplea datos primarios procedentes directamente de sus proveedores para calcular su huella de Alcance 3, mientras que la mayoría utiliza medias sectoriales o no reporta este tipo de emisiones.

EcoVadis y Kearney identifican esta diferencia entre la percepción del riesgo y la exposición real como la “Brecha de Fragilidad” (Fragility Gap). El concepto hace referencia a la distancia entre la resiliencia que una compañía atribuye a su cadena de suministro a partir de la información disponible y el riesgo que realmente mantiene cuando los datos no han sido verificados.

Esta cuestión adquiere mayor relevancia en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, las alteraciones comerciales y los efectos físicos del cambio climático sobre las cadenas de suministro. De hecho, el 94% de las empresas norteamericanas consultadas asegura haber registrado durante el último año un incremento de los costes asociados a los impactos físicos del cambio climático, derivados, entre otros factores, de las interrupciones en las cadenas de suministro, la evolución de los precios de las materias primas y los daños en infraestructuras.

La colaboración con proveedores, todavía limitada

El estudio también apunta al reducido nivel de colaboración entre empresas y proveedores en materia de carbono. Solo el 7% de las compañías trabaja actualmente con sus proveedores en este ámbito. Sin embargo, aquellas organizaciones que disponen de datos verificados de Alcance 1 y 2 tienen ocho veces más probabilidades de colaborar con ellos.

Además, las empresas que mantienen este tipo de colaboración presentan seis veces más probabilidades de alcanzar sus objetivos climáticos basados en la ciencia. Entre las compañías con objetivos de este tipo, el 77% de aquellas que cuentan con datos verificados se mantiene en la senda prevista, frente al 54% de las que utilizan información considerada menos fiable.

El nivel de madurez también marca diferencias en el ritmo de reducción de emisiones. El informe señala que el grupo de compañías más avanzado en materia de carbono, que representa aproximadamente el 3% de la red analizada, reduce sus emisiones operativas hasta siete veces más rápido que el 58% de las empresas situadas en los niveles más bajos de madurez. Las reducciones alcanzan el 6,4% frente a entre el 0,9% y el 1,5%, respectivamente.

Los datos también pueden convertirse en una ventaja comercial

La mejora de la información sobre emisiones no solo tiene implicaciones ambientales o regulatorias. Según el informe, también puede repercutir en las relaciones comerciales.

Las empresas que comparten datos verificados sobre sus emisiones de Alcance 1 y 2 —el 12% de las compañías que reportan este tipo de información— registran una media de 31 conexiones con compradores, frente a las 11 conexiones de aquellas que utilizan datos de baja fiabilidad.

El estudio identifica además un grupo reducido de proveedores que concentra buena parte del impacto. El 10% de los proveedores con mayores emisiones representa el 95% de las emisiones totales de la red y está conectado, de media, con 72 compradores. Por ello, mejorar los datos de un único proveedor de elevada huella puede aumentar simultáneamente la visibilidad sobre las emisiones de numerosos compradores.

Presión regulatoria y costes crecientes

La necesidad de disponer de información más precisa coincide con el avance de las exigencias regulatorias. En Europa, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) obliga a contabilizar el carbono incorporado en determinados bienes importados, mientras que la compra de certificados comenzará en 2027. En Estados Unidos, la normativa SB 253 de California contempla nuevas obligaciones de información sobre emisiones para grandes empresas que operan en el estado, incluyendo las emisiones de Alcance 3 a partir de 2027.

El informe estima, además, que una mayor calidad de los datos podría generar ahorros de aproximadamente cinco dólares por tonelada métrica de carbono en una cadena de suministro típica de aquí a 2030. Tomando como referencia un multiplicador medio de 27 veces entre las emisiones de Alcance 3 aguas arriba y las emisiones operativas, EcoVadis y Kearney calculan que el impacto podría alcanzar los 135 millones de dólares anuales para una gran empresa con un millón de toneladas de CO₂ equivalente de emisiones operativas.

Para EcoVadis y Kearney, la mejora de la calidad de los datos puede provocar inicialmente un aumento de las emisiones declaradas, al ofrecer una imagen más completa de la huella real. Sin embargo, consideran que disponer de información más precisa permite identificar los principales focos de impacto, establecer prioridades y tomar decisiones de aprovisionamiento e inversión con mayor conocimiento.

Como conclusión, el informe plantea concentrar los esfuerzos inicialmente en los proveedores con mayores emisiones, acompañando la estrategia de requisitos contractuales e incentivos, en lugar de intentar transformar simultáneamente toda la cadena de suministro.

Para consultar las conclusiones y recomendaciones completas, descarga el Carbon Action Report 2026, Better Data, Faster Scope 3 Progress, aquí.