El viñedo nacional también alcanza su menor superficie histórica, mientras las exportaciones retroceden y crecen los varietales envasados y el formato bag-in-box
El consumo de vino en España continúa perdiendo terreno. Entre julio de 2025 y junio de 2026, el mercado nacional registró un consumo de 9,1 millones de hectolitros, lo que supone un descenso del 7,2% respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) recogidos en el Informe Sectorial 2026 sobre el Vino, elaborado por AgroBank y Agrifood Comunicación.
La cifra se aproxima al mínimo histórico de 8,8 millones de hectolitros registrado durante el periodo más intenso de la pandemia de Covid-19, entre marzo de 2020 y febrero de 2021. El retroceso refleja el cambio en los hábitos de consumo y la creciente competencia de otras categorías de bebidas.
En términos de consumo per cápita, España se sitúa en torno a los 24 litros de vino por habitante y año, según datos de 2023 de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Esta cifra queda por debajo de otros grandes mercados productores europeos, como Portugal, con 61,7 litros por habitante; Francia, con 45,8 litros, e Italia, con 42,1 litros.
El informe señala, además, una evolución en las preferencias hacia vinos blancos, jóvenes y con menor graduación alcohólica. Este cambio puede generar oportunidades para determinadas zonas productoras, como Castilla-La Mancha, al tiempo que plantea nuevos retos para regiones con una mayor especialización histórica en crianzas y reservas, como La Rioja.
Menos superficie de viñedo
La superficie dedicada al cultivo de la vid también continúa descendiendo. España contaba en 2025 con 903.170 hectáreas de viñedo, un 1% menos que un año antes y la cifra más baja de la serie histórica. En la última década, la superficie se ha reducido un 5,8%, mientras que frente a 2005 el descenso alcanza el 18,2%.
Castilla-La Mancha concentra 428.778 hectáreas, equivalentes al 47,5% del viñedo español. En paralelo, la superficie de viñedo ecológico mantiene una trayectoria ascendente y alcanza ya las 164.861 hectáreas, el 18,25% del total nacional.
La producción también se mantiene por debajo de los registros habituales. En 2025, España produjo 28,7 millones de hectolitros de vino, un 7,7% menos que en 2024 y un 17% por debajo de la media de las cinco campañas anteriores, según la OIV.
A 30 de junio de 2026, las existencias de vino y mosto se situaban en 33,44 millones de hectolitros, un 0,6% menos que un año antes. Para la campaña 2026/27, las previsiones apuntan a una vendimia dentro de parámetros normales, con una producción estimada de alrededor de 34 millones de hectolitros de vino y mosto, ligeramente superior a la de la campaña anterior, según la Organización Interprofesional del Vino de Castilla-La Mancha.
El vino tinto recupera precio
En materia de precios, el comportamiento es desigual entre las principales tipologías. Los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) incluidos en el informe sitúan el precio medio del vino tinto en 49,64 euros por hectolitro durante la semana del 17 al 23 de agosto. Esta cifra representa un incremento del 8,79% respecto a la misma semana de la campaña anterior y del 21,14% frente a la media de las últimas cinco campañas.
El vino blanco, por el contrario, registró un precio medio de 42,97 euros por hectolitro, un 15,31% menos interanual, aunque todavía un 5,81% por encima de la media de los últimos cinco años. El informe recuerda que las campañas precedentes estuvieron marcadas por niveles de precios especialmente reducidos.
Las exportaciones pierden volumen y valor
Ante la debilidad de la demanda interna, las ventas internacionales continúan siendo uno de los principales pilares para el sector vitivinícola español. Sin embargo, también en este ámbito se observa una evolución negativa.
Entre junio de 2025 y mayo de 2026, las exportaciones españolas de vino generaron unos ingresos de 2.794 millones de euros, un 5,4% menos que en el periodo anterior. El volumen comercializado fuera de España se situó en 17,53 millones de hectolitros, con una caída del 8,6%.
Alemania fue el principal destino en valor entre mayo de 2025 y abril de 2026, con compras por 381,6 millones de euros. Le siguieron Francia, con 338,1 millones; Portugal, con 136,8 millones; Reino Unido, con 119,7 millones, y Costa de Marfil, con 73,7 millones. Todos estos mercados redujeron sus compras, salvo Portugal.
Por categorías, el vino a granel fue uno de los segmentos más afectados. Entre enero y abril de 2026, sus exportaciones descendieron un 21,1% en volumen y un 13% en valor frente al mismo periodo de 2025. El vino envasado con DOP también redujo su facturación exterior, un 9,4%.
En sentido contrario, los varietales envasados aumentaron sus ventas internacionales un 10,8% en valor y un 3,8% en volumen. El formato bag-in-box, para envases de hasta 10 litros, también avanzó, con incrementos del 7,1% en valor y del 6,9% en volumen.
El informe vincula parte del retroceso de las exportaciones con la evolución de los hábitos de consumo y con un contexto internacional condicionado por las guerras y el incremento de los aranceles.
El cava tampoco escapa a esta tendencia. En 2025 se comercializaron 190 millones de botellas, un 13% menos que en 2024. A escala internacional, el consumo mundial de vino descendió un 2,7% en 2025, hasta los 208 millones de hectolitros. España se mantuvo como segundo exportador mundial en volumen, solo por detrás de Italia.
Un sector clave para el medio rural
Más allá de su dimensión económica, el viñedo mantiene un importante peso territorial. Está presente en más del 40% de los municipios españoles y desempeña un papel especialmente relevante en numerosos núcleos rurales.
En este sentido, un estudio de la OIVE citado en el informe apunta que los municipios de menos de 2.000 habitantes con presencia de viñedo incrementaron su población un 35,8% durante las dos últimas décadas. En aquellos que no cuentan con viña, por el contrario, la población descendió un 9,6%.
El sector vitivinícola aporta alrededor de 20.330 millones de euros de valor añadido bruto a la economía española, equivalente al 1,9% del PIB, y sostiene aproximadamente 370.000 empleos.
Entre los principales desafíos que afronta la actividad se encuentran la recuperación del consumo nacional, la atomización de las explotaciones, la reducción del peso del vino a granel y la adaptación a los efectos del cambio climático, entre ellos la sequía y el adelanto de las fechas de vendimia.


