En 2014, la cadena británica protagonizó uno de los mayores escándalos financieros de los últimos años en la distribución internacional, al, presuntamente, inflar sus cuentas en más de 250 millones de libras durante el primer semestre de su año fiscal.
Aunque los últimos resultados confirmaban la remontada de Tesco, la actualidad pone de nuevo en el foco el escándalo financiero acontecido en 2014, con el inicio del juicio a tres exdirectivos del retailer británico acusados de fraude por abuso de posición dominante y falsedad de documentación contable.
Ahora, Christopher Bush, exdirector general de Tesco UK; Cark Rogberg, exdirector financiero para UK; y John Scouler, exdirector comercial de Alimentación comercial para el mercado británico, se sientan en el banquillo acusados de ocultar cuentas con ingresos indebidos y falsificar registros, según informaciones recogidas por el diario “Finnancial Times”.
Durante el primer semestre de su ejercicio fiscal 2014, tras la salida de Philip Clarke como consejero delegado del grupo, Tesco preveía unos beneficios de 1.399 millones de euros. Tras saltar el escándalo, Tesco señaló que los beneficios reales serían un 23% inferiores, equivalente a 318 millones de euros. Tras una auditoría independiente, esta cifra se elevó aún más, hasta los 326 millones de libras, causando el desplome de Tesco en Bolsa.

