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Lunes 14 de octubre de 2019
29/03/2019
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Los rodenticidas en el punto de mira

 

Para evitar la aparición de roedores, lo habitual hasta ahora era utilizar raticidas preventivamente en cualquier tipo de espacio, desde almacenes a sótanos o jardines, en empresas y en viviendas particulares. Sin embargo, este tipo de soluciones ya no son posibles desde la aplicación del nuevo reglamento europeo de uso y etiquetado de biocidas. Concretamente, ha entrado en vigor el Reglamento (UE) 528/2012 relativo a la comercialización y el uso de biocidas y el Reglamento (UE) 2016/1179 que modifica el Reglamento CLP sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas.

Debido a la persistencia de la materia activa de los raticidas, la normativa europea ha puesto en marcha medidas para la mitigación de los riesgos de exposición ante productos rodenticidas a otros animales no diana. Este cambio normativo afecta a la totalidad de los productos utilizados para el control de roedores y queda prohibido su uso de forma preventiva. Es decir, sólo está permitido su uso cuando ya se ha manifestado el problema y no pueden utilizarse más de 35 días sin una evaluación del estado de la infestación y de la eficacia del tratamiento.

Estas modificaciones tienen repercusión sobre todo para los fabricantes y las empresas especializadas de control de plagas. Jordi Tapias, director técnico de Anticimex, compañía experta en el control de plagas, destaca que “reducir el uso de los biocidas y apostar por soluciones más sostenibles y respetuosas con el entorno nos permitirá reducir al mínimo cualquier riesgo para la salud humana y para el medio ambiente”. Los servicios basados en biocidas tendrán que adaptarse a las condiciones de uso y aplicación que vengan establecidas por la normativa vigente pero también potenciará la utilización de otras soluciones más innovadoras, eficientes y sostenibles.

La necesidad de prevenir la aparición de roedores

Los roedores, especialmente las ratas de alcantarilla, la rata negra y el ratón común son plagas habituales en las zonas edificadas de España y en el resto de los países de la UE. Son transmisores de enfermedades porque portan patógenos que pueden transmitir a las personas y a otros animales, consumen y contaminan alimentos destinados al uso humano y animal, pueden dañar infraestructuras y causar accidentes en el cableado eléctrico, las tuberías y el alcantarillado.

La prevención es lo más importante para conseguir eficacia a largo plazo. Jordi Tapias, de Anticimex, explica que “es importante negarle a los roedores acceso al alimento, agua y refugio. Si trabajamos en la prevención se reduce muchísimo el riesgo de sufrir una plaga. Por eso es tan eficaz el uso de soluciones basadas en la tecnología: nos permiten monitorizar la situación, ser selectivos y no afectar a otras especies y reducir al máximo el uso de sustancias nocivas”. En lugares donde se almacenan alimentos, por ejemplo, la legislación europea considera que la presencia de roedores es inaceptable y, al mismo tiempo, restringe el uso de soluciones basadas en biocidas.

La prohibición del uso de cebos que contengan anticoagulantes de forma preventiva o para monitorizar la presencia de roedores es uno de los cambios más significativos de la modificación de la normativa. Asimismo, cuando el rodenticida se utilice en zonas públicas, el área tratada debe delimitarse y contar con una señal explicativa que informa sobre el riesgo de envenenamiento primario y secundario de los anticoagulantes así como sobre las medidas de primeros auxilios.

Por eso, el uso de sistemas SMART o trampas inteligentes es cada vez la opción más elegida por empresas y organismo públicos para controlar la población de roedores. no usan ningún tipo de producto químico, sino que su mecanismo de actuación se basa en sensores de movimiento y temperatura para detectar al roedor y activar un mecanismo que causa la muerte inmediata del roedor. Esta solución no representa ningún riesgo para las personas y evita así que los biocidas pasen a la cadena trófica afectando la biodiversidad.

Sobre Anticimex

Mediante la prevención, el uso de nuevas tecnologías y la aplicación de soluciones sostenibles, Anticimex satisface la necesidad de crear entornos saludables libres de plagas, tanto para particulares como para empresas en 17 países alrededor del mundo.

Anticimex España cerró el año 2017 con una facturación de 25,5M/€. Tras cinco años de actividad en España, la compañía cuenta con una plantilla de más de 450 personas repartidas en las 21 delegaciones propias que ofrecen servicios de control de plagas e higiene ambiental a más de 20.000 clientes en todo el territorio nacional.



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