El campo de Guadalajara se moviliza con cientos de agricultores y ganaderos, cientos de tractores y el apoyo de SOS Rural

La inercia de movilizaciones del campo se mantiene viva en numerosos puntos de España diez días después de la manifestación que la plataforma SOS Rural celebró el domingo 14 de mayo en Madrid. Tras la movilización del campo extremeño del fin de semana para demandar que no se derribe la presa de Valdecaballeros (Badajoz), ayer fue el turno del campo de Guadalajara. Fueron cientos los agricultores y ganaderos de toda la provincia los que se concentraron por la mañana en la ciudad castellano-manchega.

Los manifestantes lograron reunir unos doscientos tractores, en una demostración de indignación y fuerza por la lamentable situación de las explotaciones agrícolas y ganaderas. La concentración fue convocada por la Plataforma en Defensa del Campo de Guadalajara, de la que forman parte organizaciones agrarias y ganaderas independientes, apicultores de la Alcarria, Mujer Rural y ganadería brava, entre otras. La manifestación recibió el apoyo expreso de SOS Rural, el movimiento ciudadano que en apenas un mes y medio ha logrado movilizar y activar de forma unitaria el mundo rural para defender su actividad económica y alertar a los españoles que viven en las ciudades que el declive del ámbito rural está disparando los precios de los productos frescos y que el abandono de tierras y bosques conlleva consecuencias como los devastadores incendios por falta de cuidado y actividad humana, entre otros muchos efectos negativos para el conjunto de España.

De nuevo, las viejas organizaciones agrarias dieron la espalda al campo, en esta ocasión en Guadalajara.

Las reivindicaciones del campo de la provincia castellano-manchega son prácticamente coincidentes con las de colectivos de otros territorios: denuncia de la expropiación de facto de tierras para la instalación de campos de placas solares; la entrada en España de productos extranjeros sin control, vulnerando así los acuerdos que configuran el campo de la Unión Europea; una hiperregulación burocrática hecha en los despachos sin conocimiento de la realidad que hace imposible la actividad de las explotaciones, o los altos precios de los combustibles, abonos o piensos, sin propuesta de solución por parte de las Administraciones.