Ricardo Álvarez, CEO de DIA España, ha presentado en el 41º Congreso AECOC de Gran Consumo la evolución del grupo tras completar su transformación financiera y operativa. La compañía, que encadena tres ejercicios consecutivos de beneficios, ha reducido su deuda en 125 millones de euros durante el último año y afronta una nueva etapa centrada en el crecimiento, con la proximidad y la rentabilidad como ejes de su modelo comercial.
DIA ha situado la recuperación de su rentabilidad y sus perspectivas de expansión entre los principales mensajes de su participación en el 41º Congreso AECOC de Gran Consumo. Durante el encuentro, Ricardo Álvarez, CEO de DIA España, ha repasado la evolución de la compañía después de varios años centrados en la reestructuración del negocio y ha expuesto las claves de la nueva etapa que afronta el grupo, con el objetivo de consolidar los resultados obtenidos y recuperar el impulso de crecimiento.
El directivo ha destacado que DIA ha dejado atrás la fase de saneamiento y está preparada para avanzar sobre una estructura financiera más sólida, una red comercial transformada y un modelo de tienda definido a partir de criterios de proximidad y rentabilidad. La evolución de los últimos ejercicios refleja, según ha explicado, el cambio experimentado por la empresa, que ha pasado de priorizar la reorganización de sus operaciones a disponer de una base para abordar nuevas oportunidades de desarrollo en el mercado español.
Uno de los indicadores más significativos de esta transformación es la rentabilidad de la red comercial. «La rentabilidad de nuestra red de tiendas ha pasado del 35% al 97% tras la transformación del negocio», ha señalado Álvarez. La mejora supone que, frente a la situación existente al comienzo del proceso de reestructuración.
La evolución de este indicador se produce en paralelo a la trayectoria de resultados de la compañía, que suma tres ejercicios consecutivos de beneficios. Para DIA, la recuperación de la rentabilidad constituye uno de los principales hitos de los últimos años y una condición necesaria para sostener el crecimiento futuro, al permitir que la expansión se apoye en una red comercial más eficiente y adaptada a las características de su propuesta de valor.
La intervención de Álvarez en el congreso ha permitido situar estos resultados en el contexto de los cambios que está experimentando el grupo. La compañía ha concentrado sus esfuerzos en redefinir su modelo comercial, adecuar sus establecimientos y reforzar la viabilidad económica de la red, con el propósito de construir una estructura capaz de responder a las necesidades cotidianas de los consumidores y competir en un mercado cada vez más exigente.
Una situación financiera más sólida para afrontar el crecimiento
La recuperación operativa ha estado acompañada de una mejora de la posición financiera de DIA. Según los datos expuestos por su CEO en el Congreso AECOC, la compañía ha reducido su deuda en 125 millones de euros durante el último año y ha situado su ratio de endeudamiento en 0,6, por debajo del objetivo inicial de 1.
Esta evolución, junto con la refinanciación acometida, proporciona al grupo una base más sólida para afrontar sus próximos planes de desarrollo. La reducción del endeudamiento constituye un elemento relevante dentro de la estrategia de la compañía, que durante los últimos años ha priorizado el saneamiento del negocio antes de comprometer recursos en una nueva fase de expansión.
Álvarez ha destacado que la mejora de los indicadores financieros permite abordar el futuro desde una posición más favorable, después de un periodo en el que la prioridad fue recuperar la estabilidad de la empresa y asegurar la viabilidad de su estructura comercial. En este sentido, la transformación no se ha limitado a la remodelación de los establecimientos, sino que ha incluido una revisión de las prioridades de gestión y de los criterios con los que se evalúa el desempeño de la red.
La nueva situación abre, además, la posibilidad de recuperar en el futuro la retribución al accionista, una opción que el directivo ha vinculado a los avances logrados y a la evolución de la compañía. No obstante, el mensaje principal trasladado en Sevilla ha sido que DIA dispone ahora de una base más sólida para orientar sus esfuerzos hacia el crecimiento, sin abandonar la disciplina financiera que ha guiado el proceso de transformación.
La evolución del grupo ilustra una de las cuestiones centrales para las empresas de distribución alimentaria: la necesidad de combinar una propuesta comercial competitiva con una estructura de costes eficiente, una red rentable y una gestión financiera que permita sostener las inversiones. En el caso de DIA, la mejora de estos indicadores constituye el punto de partida para desarrollar su potencial de expansión en España.
De sanear el negocio a impulsar la expansión
La estrategia desarrollada por DIA durante los últimos años ha estado guiada por una premisa que Álvarez ha resumido en una idea: «sanear antes de crecer». La compañía partía de una red de alrededor de 3.100 establecimientos, de los que unos 2.300 encajaban en el nuevo modelo comercial definido por el grupo. Estos últimos fueron remodelados íntegramente entre 2021 y 2024, en un proceso destinado a adecuar la red a las necesidades del negocio y reforzar su rentabilidad.
La remodelación de estos establecimientos ha sido una de las actuaciones más relevantes del proceso, al permitir que la compañía concentrase sus esfuerzos en una red más alineada con su posicionamiento comercial. La renovación física de las tiendas se ha integrado en una estrategia más amplia, dirigida a mejorar la experiencia de compra, reforzar la oferta y aumentar la rentabilidad de cada punto de venta.
El objetivo ha sido establecer un modelo que pueda funcionar en diferentes entornos, desde los grandes núcleos urbanos hasta las poblaciones de menor tamaño, manteniendo como elemento común la proximidad al consumidor. Esta característica forma parte de la identidad comercial de DIA y constituye también uno de los fundamentos sobre los que la compañía quiere desarrollar su crecimiento futuro.
Una vez completada la transformación de la red, el grupo ha identificado nuevas oportunidades para ampliar su presencia en España. En 2025, DIA calculó que contaba con potencial para abrir hasta 1.000 establecimientos adicionales en el mercado nacional. Durante su intervención en el 41º Congreso AECOC de Gran Consumo, Álvarez ha señalado que un ritmo de crecimiento anual en torno al 15% sería una perspectiva razonable para desarrollar ese despliegue.
La cifra refleja la ambición de la compañía para la nueva etapa, aunque el desarrollo de este potencial deberá apoyarse en los criterios de rentabilidad que han guiado la reestructuración. La intención no es crecer únicamente mediante el aumento del número de establecimientos, sino hacerlo a través de un modelo comercial definido, con formatos adaptables a cada entorno y una estructura que permita mantener la eficiencia operativa.
En este sentido, la expansión prevista se plantea como una continuación de la transformación emprendida durante los últimos años. DIA busca aprovechar la mejora de su posición financiera y la consolidación de su nuevo modelo de tienda para ganar presencia en el mercado español, manteniendo el foco en la sostenibilidad económica de cada apertura.
Cinco pilares para consolidar el modelo de proximidad
Durante su intervención, el CEO de DIA España ha explicado que el modelo comercial de la compañía se articula en torno a cinco pilares que definen tanto las características de sus establecimientos como la forma de gestionar la red.
El primero es el formato de proximidad, con tiendas de entre 350 y 500 m². Esta dimensión permite adaptar el establecimiento a diferentes ubicaciones y necesidades comerciales, tanto en grandes ciudades como en municipios más pequeños. La apuesta por superficies contenidas responde a la voluntad de acercar la compra cotidiana al consumidor y facilitar el acceso a la oferta de la compañía en su entorno habitual.
La proximidad no se limita, por tanto, a la localización de las tiendas, sino que constituye una parte esencial de la propuesta comercial. El formato busca responder a las necesidades de compra frecuentes, con una oferta organizada para facilitar la experiencia del cliente y una estructura que permita operar en emplazamientos de características diversas.
El segundo pilar es la propuesta comercial, que refuerza la presencia de productos frescos y mantiene un equilibrio del 50% entre marca de la distribución y marca de fabricante. Esta combinación permite a DIA articular una oferta que integra su propia marca con referencias de fabricantes, al tiempo que otorga un mayor protagonismo a los frescos dentro de la cesta de la compra.
La compañía persigue así una propuesta equilibrada, en la que el precio y la competitividad convivan con la variedad de surtido y las necesidades de los consumidores. La oferta comercial constituye uno de los elementos diferenciales del modelo y debe contribuir a reforzar el vínculo con el cliente habitual, especialmente en una distribución de proximidad en la que la frecuencia de compra desempeña un papel relevante.
El tercer eje es la rentabilidad de cada establecimiento. Tras los avances registrados durante la transformación de la red, DIA sitúa la viabilidad económica de las tiendas como una condición imprescindible para seguir creciendo. Este principio implica que las decisiones de expansión deben responder a criterios de negocio y que el aumento del número de puntos de venta debe ir acompañado de una gestión eficiente de los recursos.
La mejora del porcentaje de establecimientos rentables, del 35% al 97%, constituye el principal indicador del cambio realizado en este ámbito. Para la compañía, la rentabilidad no es únicamente un resultado financiero, sino una referencia que debe orientar la gestión de la red y garantizar que el modelo pueda mantenerse a largo plazo.
El cuarto pilar corresponde a la estructura de franquicias y tiendas propias. El modelo de DIA se basa en una proporción del 70% de establecimientos franquiciados y el 30% de tiendas propias, un equilibrio que, según ha explicado Álvarez, es el que mejor funciona para la compañía.
Esta configuración permite combinar la capilaridad de la franquicia con la gestión directa de una parte de la red. La franquicia desempeña así un papel central en la implantación del modelo de proximidad, mientras que los establecimientos propios completan una estructura comercial en la que la compañía busca mantener la coherencia de su propuesta y la eficiencia de sus operaciones.
Por último, la omnicanalidad completa los cinco pilares estratégicos. DIA considera que la integración de la tecnología es fundamental para responder a la evolución de los hábitos de compra y facilitar la relación entre los consumidores y la compañía a través de los distintos canales. La transformación del negocio contempla, por tanto, no solo la renovación de las tiendas físicas, sino también la adaptación de la experiencia de compra a un entorno en el que los clientes demandan cada vez más flexibilidad.
Esta apuesta se acompaña de una simplificación de la arquitectura comercial, con la concentración de la propuesta bajo una única marca. El objetivo es ofrecer una imagen más clara y reconocible, facilitar la identificación de la oferta por parte del consumidor y concentrar los esfuerzos de la compañía en una propuesta de valor coherente.
En conjunto, estos cinco elementos configuran un modelo que DIA quiere consolidar antes de acelerar su expansión. La compañía busca que el crecimiento de la red se apoye en formatos reconocibles, una oferta comercial equilibrada, una estructura eficiente y una experiencia de compra adaptada a las necesidades del consumidor.
El contexto demográfico y laboral, otro factor de atención
Durante su intervención en el 41º Congreso AECOC de Gran Consumo, Álvarez también ha aludido a los cambios sociodemográficos y a la evolución del mercado laboral, factores que, en su opinión, hacen necesario contar con políticas migratorias bien planteadas y alineadas con la realidad y las necesidades de España.
Esta cuestión se suma a los retos que afronta el sector del gran consumo, en un contexto en el que las compañías deben adaptar sus estructuras y modelos operativos a la evolución de la sociedad y del mercado laboral. La disponibilidad de profesionales y la capacidad de las empresas para responder a las necesidades de empleo constituyen elementos relevantes para el desarrollo de la actividad, especialmente en negocios con una amplia red de establecimientos y presencia extendida por el territorio.
La reflexión del CEO de DIA España amplía así el análisis de los factores que condicionan la evolución de la distribución alimentaria, más allá de la transformación financiera, la eficiencia operativa y la adaptación de los formatos comerciales. Las empresas deben responder también a los cambios en la composición de los hogares, los hábitos de consumo y las dinámicas laborales, aspectos que influyen tanto en la organización interna como en la forma de atender las necesidades de los clientes.
Con la recuperación financiera y la transformación de su red comercial como punto de partida, DIA sitúa ahora el crecimiento entre sus prioridades, apoyándose en un modelo de proximidad que busca combinar expansión, eficiencia operativa y rentabilidad.
Con estas bases, el grupo se propone aprovechar el potencial identificado en España, con hasta 1.000 aperturas posibles y una perspectiva de crecimiento anual en torno al 15%. El desafío será convertir esa oportunidad en desarrollo efectivo, manteniendo el equilibrio entre proximidad, competitividad comercial y disciplina financiera que DIA ha situado en el centro de su estrategia.


