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AECOC reclama una bajada de impuestos, más productividad y estabilidad política para impulsar el consumo y la competitividad empresarial

La patronal del gran consumo advierte de que la buena evolución macroeconómica no se está trasladando a la economía de los hogares y pide al futuro Gobierno presupuestos, consenso político, inversión en digitalización y una política migratoria orientada al empleo.

AECOC reclama al próximo Gobierno una reducción de la carga fiscal, la aprobación de los presupuestos y medidas para aumentar la productividad, mejorar el poder adquisitivo de los consumidores y reforzar la competitividad de las empresas. El presidente de la asociación, Ignacio González, ha trasladado estas reivindicaciones durante la apertura del Congreso AECOC del Gran Consumo, celebrado en Sevilla bajo el lema Pensar en Plural, que reúne hasta mañana a más de 1.300 empresarios y altos directivos de las principales compañías del país.

En su intervención, González ha defendido la necesidad de recuperar el diálogo y los consensos en un contexto de polarización política que, a su juicio, afecta a la gobernabilidad, la inversión, el empleo, el consumo y la reputación de España. La patronal considera que el país necesita un marco económico estable y previsible que favorezca la actividad empresarial, impulse la creación de valor y permita mantener el Estado del Bienestar.

El presidente de AECOC ha dibujado un escenario en el que la evolución de la macroeconomía contrasta con la situación de los hogares. Aunque el producto interior bruto (PIB) español crece a un ritmo del 2,6%, por encima del de sus vecinos europeos, González ha señalado que este avance se apoya principalmente en el aumento de la población y el turismo, sin que sus efectos se trasladen de manera suficiente a la economía doméstica.

A ello se suma la amenaza que representa la evolución de la inflación, condicionada por la inestabilidad geopolítica internacional, después de varios años en los que los consumidores han visto mermado su poder adquisitivo. Por este motivo, AECOC considera prioritario aliviar la presión fiscal sobre las familias y revisar determinados impuestos que afectan directamente al coste de la vida.

Una bajada de impuestos para recuperar poder adquisitivo

Una de las principales reivindicaciones de AECOC al Gobierno que salga de las urnas el próximo 29 de noviembre es la reducción de la carga impositiva de los hogares para que puedan recuperar parte de su capacidad de compra y contribuir a dinamizar el consumo.

González ha advertido de que, en un contexto de elevada inflación como el registrado en los últimos años, «no deflactar el IRPF equivale a una subida fiscal silenciosa». Según ha explicado, esta situación ha castigado especialmente a las clases medias y se ha producido en un periodo en el que el Estado ha obtenido ingresos extraordinarios.

La asociación ha alertado, además, de la vulnerabilidad de los hogares con rentas más bajas. Aunque los niveles de ahorro se mantienen elevados, su distribución es desigual, mientras que el crédito privado continúa creciendo con fuerza, especialmente para financiar el consumo y la vivienda.

En su comparecencia ante los medios de comunicación, el presidente de AECOC ha insistido también en la necesidad de revisar la fiscalidad de los suministros energéticos y de los alimentos esenciales, con el objetivo de proteger el poder adquisitivo de los consumidores y favorecer la evolución del mercado interno.

La presión de los costes constituye otro de los factores que preocupan al sector. Según González, las empresas están absorbiendo parte de los incrementos mediante la reducción de sus márgenes y la puesta en marcha de planes de eficiencia para evitar trasladar todo el impacto a los precios finales. En este sentido, ha destacado que, frente a una inflación general del 4,9%, la inflación alimentaria se sitúa en el 2,7%, una diferencia que, a su juicio, refleja el esfuerzo de las compañías por contener el encarecimiento de la cesta de la compra.

No obstante, AECOC ha identificado señales de moderación en el consumo que aconsejan mantener la vigilancia sobre su evolución. Los panelistas del gran consumo empiezan a registrar un comportamiento menos favorable en el último mes en comparación con el acumulado de los doce meses anteriores. A ello se suma que el índice de comercio minorista encadena tres meses en negativo.

Estos indicadores apuntan a que los nuevos escenarios inflacionistas derivados de la inestabilidad internacional podrían repercutir sobre una demanda que, pese a mantener una evolución positiva, no es inmune al deterioro del contexto global.

La vivienda, un obstáculo para el consumo y el empleo

La crisis de acceso a la vivienda es otro de los elementos que AECOC considera desestabilizadores para la economía y la sociedad. González ha advertido de que su agravamiento tiene consecuencias directas sobre el gran consumo, ya que resta poder adquisitivo a los consumidores, amplía la brecha intergeneracional y dificulta la cobertura de puestos de trabajo en las zonas con mayores tensiones inmobiliarias.

El encarecimiento de la vivienda reduce los recursos disponibles de las familias para otros gastos, al tiempo que complica la movilidad de los trabajadores y la contratación de personal en determinados territorios. Para las empresas de distribución y gran consumo, esta situación supone una dificultad añadida a la hora de atraer profesionales y cubrir sus necesidades operativas.

La patronal considera que estos desequilibrios deben abordarse desde una perspectiva económica y social más amplia, teniendo en cuenta su impacto tanto sobre el bienestar de los ciudadanos como sobre la capacidad de las compañías para desarrollar su actividad.

Más productividad para mantener el Estado del Bienestar

La productividad constituye uno de los ejes centrales del diagnóstico de AECOC. González ha advertido de que España mantiene una brecha del 23% respecto a la media de la Unión Europea y ha defendido que reducirla resulta imprescindible para sostener el Estado del Bienestar, mejorar los salarios, generar empleo y financiar los servicios públicos.

Los datos presentados por el presidente de la asociación muestran la dimensión del reto. Entre 1995 y 2025, la productividad media por empleado en España creció un 0,6%, frente al 1,1% registrado en la eurozona, el 1,1% en Europa y el 1,7% en Estados Unidos. Esta evolución evidencia, según AECOC, la distancia que separa a la economía española de otras economías de referencia, especialmente de la estadounidense.

«Aumentar la productividad es la única forma de poder seguir generando empleo, incrementar los salarios y obtener mejoras sociales», ha señalado González.

Para avanzar en este objetivo, la patronal considera necesario mejorar el capital humano, invertir más en innovación, aumentar el tamaño medio de las empresas y elevar la calidad regulatoria. Asimismo, ha subrayado la importancia de aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial y del desarrollo sostenible para fortalecer la competitividad empresarial.

La digitalización ocupa también un lugar destacado en las propuestas de AECOC, que reclama nuevas inversiones para cerrar la brecha de productividad respecto a los países del entorno y facilitar la adaptación de las compañías a un escenario económico cada vez más exigente.

Los desafíos del mercado laboral y la política migratoria

La evolución demográfica y las necesidades del mercado laboral constituyen otro de los grandes desafíos identificados por AECOC. España tiene una tasa de actividad inferior al 60%, una de las más bajas de Europa, y afronta un progresivo envejecimiento de la población que amenaza con agravar las dificultades para cubrir las necesidades de personal de las empresas.

Según los datos expuestos por González, actualmente hay 160.000 puestos de trabajo vacantes y, de aquí a 2030, se jubilarán cinco millones de trabajadores. Sin embargo, la estructura de la pirámide poblacional permitirá cubrir únicamente 1,5 millones de esos puestos.

Ante esta perspectiva, AECOC defiende aumentar la tasa de actividad y desarrollar una política migratoria orientada al empleo, diseñada de acuerdo con la realidad demográfica y las necesidades productivas del país.

La asociación ha puesto el foco en el desajuste existente entre la población inmigrante y las oportunidades laborales. Mientras que la tasa de paro entre las personas nacidas en España se sitúa en el 9%, entre la población inmigrante alcanza el 14%. Esta diferencia, según González, genera frustración entre los propios trabajadores y entre las empresas que no consiguen cubrir sus vacantes, debido a los desajustes entre la oferta y la demanda de empleo.

Para la patronal, las políticas de ocupación deben contribuir a mejorar la incorporación al mercado laboral y a responder a las necesidades de las compañías, en un contexto en el que la evolución demográfica hará cada vez más difícil garantizar el relevo de los trabajadores que se jubilen.

El absentismo laboral, un problema de gestión

AECOC también ha alertado sobre el impacto del absentismo laboral, que considera un problema de país. Según los datos expuestos por González, esta partida constituye la tercera mayor del gasto público, únicamente por detrás de las pensiones y la sanidad.

El presidente de la asociación ha defendido la necesidad de abordar esta cuestión mediante una reflexión serena, diferenciando entre las bajas justificadas por motivos de salud y los posibles casos de fraude o las deficiencias en la gestión. En su opinión, existen indicios que aconsejan analizar las causas del fenómeno, entre ellos las diferencias registradas entre comunidades autónomas y el hecho de que las bajas no sean superiores en los tramos de edad más elevados, sino entre los menores de 35 años.

AECOC considera que la respuesta debe implicar tanto a las empresas como a las administraciones públicas, con medidas que permitan mejorar la gestión y comprender las causas de las ausencias laborales, sin culpabilizar a quienes están enfermos.

Con este propósito, la asociación ha puesto en marcha un Observatorio del Absentismo Laboral en Gran Consumo, que ya ha elaborado un primer informe cuya presentación está prevista para finales de octubre.

Estabilidad regulatoria y seguridad jurídica para las empresas

Otro de los puntos destacados por González ha sido la presión que la hiperregulación, la falta de armonización normativa y la ruptura de la unidad de mercado ejercen sobre la eficiencia y la competitividad de las compañías. A estos factores se suma la oscilación normativa, derivada de los cambios introducidos en disposiciones que ya habían sido aprobadas, que dificulta la planificación empresarial y genera incertidumbre.

AECOC reclama un marco legislativo que garantice reglas claras de competencia, estabilidad y previsibilidad, y que ofrezca seguridad a los consumidores y a las empresas. La patronal considera que la calidad regulatoria debe formar parte de la estrategia para mejorar la productividad y preservar la capacidad competitiva del tejido empresarial.

En relación con la sostenibilidad, González ha señalado que los avances y los objetivos en esta materia no son cuestionables, aunque ha apuntado a la existencia de una cierta relajación del marco normativo y de movimientos contrarios a la sostenibilidad en algunos sectores de la sociedad. La asociación defiende que la transición debe acompañarse de un marco coherente que permita a las compañías avanzar sin renunciar a la competitividad.

Un llamamiento al próximo Gobierno

Durante su intervención, el presidente de AECOC ha concretado una batería de demandas dirigidas al Gobierno que se constituya tras las elecciones del 29 de noviembre. Entre las prioridades figuran la reducción de impuestos para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos; la aprobación de los presupuestos; el desbloqueo del Parlamento; la búsqueda de consensos en asuntos clave; el sentido de Estado y el abandono de estrategias que alimenten la polarización política.

La asociación reclama, además, invertir en productividad para sostener el Estado del Bienestar, impulsar una política migratoria sensata y trabajar para mejorar las tasas de actividad y empleo. También pide dejar de normalizar la corrupción, acelerar la digitalización y aprobar leyes que protejan a los consumidores, garanticen la seguridad jurídica y establezcan condiciones estables para la competencia.

González ha insistido en que mantener el Estado del Bienestar exige anticiparse a las necesidades de una población creciente y realizar las inversiones necesarias para evitar la saturación de los servicios públicos. Para ello, considera imprescindible acompañar la transformación económica con medidas que estimulen la actividad empresarial y la creación de valor.

La situación internacional y el consumo

Preguntado por la situación económica de Francia, el presidente de AECOC ha señalado que el contexto de ese país es diferente al español y ha explicado que parte de las reivindicaciones de la asociación busca evitar que España reproduzca determinadas dificultades que ya se observan en otros mercados.

Asimismo, ha apuntado que la evolución de las exportaciones españolas está condicionada en mayor medida por Estados Unidos que por Europa, aunque la debilidad de economías como Alemania y Francia también tiene repercusiones sobre el conjunto europeo.

En este escenario, AECOC defiende un marco económico basado en la estabilidad, la inversión, la digitalización y la colaboración entre los distintos agentes para mejorar la productividad, reforzar la competitividad del gran consumo y garantizar que las empresas puedan continuar contribuyendo al desarrollo económico y social del país.

El mensaje de la patronal pasa, en definitiva, por trasladar los avances macroeconómicos a la economía real, proteger la capacidad de compra de los hogares y crear las condiciones necesarias para que las empresas puedan invertir, crecer y generar empleo. Para AECOC, la mejora de la productividad y la estabilidad política y regulatoria son factores determinantes para afrontar los desafíos demográficos, laborales y económicos de los próximos años.