Los cuatro grandes distribuidores británicos, Asda, Tesco, Sainsbury y Morrisons, han sido acusados por la Oficina de Competencia del Reino Unido (OFT) de fijar los precios de algunos productos lácteos.
La OFT ha calculado que dichas prácticas podrían haber supuesto que los consumidores pagaran 385 millones de euros de más por la leche, el queso y la mantequilla. Alguna de las empresas acusadas han reaccionado públicamente, como por ejemplo, Tesco que ha manifestado que se defenderá ante cualquier acusación de no actuar a favor de los consumidores.
