LXXV Aniversario de la Barraca: una efemérides para no olvidar.

El emblemático Restaurante La Barraca, ubicado en la calle de la Reina 29, se vistió de gala para conmemorar sus setenta y cinco años con una celebración a la altura de tan señalada fecha.

Para la ocasión, la gerencias del establecimiento quiso contar con una nutrida representación de medios de comunicación que por su oficio son los más indicados para testimoniar y divulgar a los cuatro vientos sus especificas singularidades -cocina y servicio- tan unidas a Madrid a lo largo de 15 lustros.

Los Cinco Libros de Oro de Firmas expuestos son sumamente válidos para echar la vista atrás hacia un pasado imborrable. Pero con el objetivo de no quedarse dormida en los laureles, La Barraca también pone su punto de mira hacia el futuro y actualiza su presencia activa en Madrid adaptando en todo su "savoir faire" a los tiempos que corren. De ello nos hablo su director actual, representante de la tercera generación de la propiedad, D. Valentín de Solís.

Consciente de la simbiosis ya histórica entre Madrid y "La Barraca", la Comunidad de Madrid quiso también que nos acompañase en esta efemérides la gerente de su Patronato de Turismo, doña Mar de Miguel, cuyas palabras de bienvenida a los invitados dieron el pistoletazo de salida del acto, que por su tradición giro principalmente en torno a los arroces cocinados con maestría según la tradición valenciana, pero también con el sutil toque castizo de Madrid.

Testimonio vivo de esta voluntad fue el menú preparado con los arroces bomba de las denominaciones de origen Calasparras y Valencia, cocinados con u peculiar y muy personal estilo. Tras los tradicionales aperitivos de entrada (jamón, gambas y croquetas) tomaron protagonismo el arroz huertana (espárragos, setas, espinacas, acelgas y judías verdes), la paella marinera de la Casa (calamar, langostino, mejillón, almejas, carabinero y mero) y el plato con el castizo toque de cocido madrileño para su arroz al horno, rematando con el soufflé Alaska. Los vinos que acompañaron fueron Mantel Blanco 2009 (Rueda), Gran  Feudo Rosado 2009 (Navarra)y reserva 2005 riojano Remelluri. Con ello se pretendió dar carta notarial de fe a su lema imperecedero "Descubrir el placer de la sencillez bien hecha"