Beba Ferrarelle, sienta la historia
La reputación de Ferrarelle ha ido fluyendo a lo largo de los siglos; Horacio y Cicerón ya estaban familiarizados con ella en el siglo 1 AC, mientras Plinio el Viejo ya alabó su sabor y su frescura.
En el año 1893, Ferrarelle construyó su primera fábrica de embotellamiento.
Beba Ferrarelle, sienta la naturaleza
En un área cercana a Nápoles, la naturaleza obra uno de sus verdaderos milagros: las gotas de lluvia que caen sobre el volcán de Roccamonfina filtran bajo tierra a través de la roca. De esta forma el agua empieza un viaje de 15 Kms (que durará unos 10 años) a través de las rocas, durante el cual se purifica y se enriquece de preciosas sales minerales; calcio, potasio, silicio y bicarbonatos. Al final se junta con el dióxido de carbono que le otorga su efervescencia natural. Este dióxido es un don de la naturaleza. Nada se le añade de manera artificial. Estas burbujas naturales la hacen más suave al paladar y le proporcionan un sabor único.
Cada burbuja de Ferrarelle posee toda la riqueza natural de las sales minerales: el bicarbonato para la digestión, el potasio para los músculos y la circulación arterial, y el calcio para los huesos y unos dientes sanos.
Beba Ferrarelle, sienta la calidad
El agua mineral Ferrarelle se somete a 615 tests diarios para asegurar su calidad. Dos certificados internacionales otorgados a Ferrarelle lo prueban: ISO 14001 y la ISO 9001. Además el área entera que rodea los manantiales de Ferrarelle está protegida.
los músculos durante la actividad física y además ayuda a la digestión, reduciendo la sensación de ardor. El silicio contribuye al crecimiento de los huesos y los cartílagos.
NATÍA, bajo el mismo volcán
El área de la que fluye Ferrarelle es también manantial de otra agua mineral natural suave, Natía.
Esta agua con bajo contenido de minerales se configura como el acompañamiento perfecto para acrecentar los placeres de la comida mediterránea.




