La añada 2008 de los vinos de la bodega de Valdeorras supera con nota alta un completo reto gastronómico
Acaban La versatilidad de ‘Godeval Clásico 2008’ y ‘Godeval Cepas Vellas 2008’ quedó patente en la difícil prueba de búsqueda de armonías a la que se sometieron en el Balneario de Arnoia, enclavado en la ribera del río Miño, ante la dirección del sumiller de ‘Viño Consentido’, un local situado en pleno casco viejo de Ourense que, además de vinoteca y tienda especializada, ofrece asesoramiento y un espacio exclusivo para catas y presentaciones.
En esta ocasión, un grupo selecto de profesionales y consumidores fueron testigos del duelo protagonizado por los dos vinos de Bodegas Godeval que se enfrentaron ante nueve entrantes, un plato principal y dos postres, elaborados en la cocina del famoso balneario orensano, en lo que los participantes definieron como “un auténtico ejercicio de concentración” que duró unas tres horas y que estuvo dirigido por el sumiller de ‘Viño Consentido’, Antonio Raluy. El objetivo, la búsqueda de las mejores armonías con los dos vinos. El resultado, una sinfonía de aromas y sabores que entusiasmó a los participantes.
En la cata comparada se disfrutó del ‘Godeval Clásico 2008’ (descorche previo de 10 minutos, y servicio a 8ºC) una perfecta expresión varietal de la Godello, apuntando excelente equilibrio entre acidez y alcohol, goloso y agradable; y de ‘Godeval Cepas Vellas 2008’ (también con un descorche previo de 10 minutos aunque servido a un poco más de temperatura: 10ºC), un vino joven, con una fase visual y olfativa muy agradable y seductora, que se muestra goloso y equilibrado, lo que permite aventurar una muy buena evolución y una larga vida.
El primer compás lo marcó un Queso de Cebreiro con miel suave sobre pan de trigo, cuya especial acidez-láctica y su textura unida a la miel hicieron que la armonía resultara mucho más satisfactoria con ‘Godeval Clásico 2008’, por su equilibrio ácido-dulce y su toque de amargoso final.
El segundo tempo estuvo protagonizado por un Salmón marinado acompañado de una gota de aceto balsámico. Un plato que necesitó algo más de complejidad y estructura para atacar la grasa del pescado y la potencia ácida del plato por lo que, por unanimidad, se optó por el ‘Godeval Cepas Vellas 2008’. No obstante, el tercer movimiento consistió en una variación del anterior, un Salmón marinado con sal, azúcar y eneldo acompañado por una gota de crema suave de yogurt y queso, que reclamó la presencia de ‘Godeval Clásico 2008’, ya que el vino sobre lías resulta potenciado en su salinidad y pierde frescura.
El cuarto entrante constó de una Tortilla jugosa de colas de cigalitas sobre pan marinero que solicitó como contrapunto la acidez y equilibrio dulce-alcohol del ‘Godeval Clásico 2008’, al igual que sucedió con las Almejas crudas sobre fondo de hielo, ya que este vino combina perfectamente con ese recuerdo a mar y el componente salino e iodado del molusco.
En cambio, la Brocheta de pulpo, mejillones y berberechos con su caldo templado acompañado de cebollino picado armonizó a la perfección con ‘Godeval Cepas Vellas 2008’ ya que su carácter salino quedó matizado por el plato. Además, este vino demostró también ser el maridaje perfecto para el juego de texturas de la Escalonia, calabaza y calabacín al dente acompañados con frutos secos y para el Arroz meloso de berberechos. No obstante, para el noveno y último ejercicio, Crema de calabaza y zanahoria con aceituna arbequina, sin duda ‘Godeval Clásico 2008’ fue más agradable y redondeó perfectamente la receta.
El plato fuerte consistió en una Lubina salvaje al horno, un pescado con una textura ligeramente grasa pero consistente que permite un duelo limpio entre ambos vinos, esta ocasión fue la única en la que hubo discrepancias, por lo que no hubo quórum y se declaró a ambos Godellos triunfadores.
En los postres, formados por Bica almendrada bañada en crema inglesa y Sopa de chocolate blanco con pera blanquilla al vino tinto, entre otros, destacó la exquisitez de ‘Godeval Clásico 2008’ ya que la acidez y frescura que aportaba ofrecía un contrapunto perfecto.
Una velada que, sin duda, los participantes no olvidarán y en la que los Godellos de Godeval, una vez más, mostraron su calidad y su valentía, al enfrentarse entre ellos y con platos muy diversos ante los paladares exquisitos del selecto jurado. Ambos vinos vencieron y convencieron y salieron airosos de esta difícil cata comparada.

