No hay nada peor para las economías, para las empresas, para los trabajadores y para las personas que la inquietud. Sobre hechos, caben decisiones, medidas y acciones. Sobre posibilidades, no cabe nada más que la inquietud. Tras la necedad y cobardía inicial del Gobierno, éste ha empezado a tomar medidas y queda el consuelo de que por fin, más vale tarde que nunca, se ha tomado la situación en serio. Sin embargo, el Gobierno sigue sin rumbo, sus medidas no responden a un plan bien estudiado y estructurado y cada día nos podemos encontrar con una medida diferente en el BOE, incluso alguna que desdice a otra interior.
Es por ello que resulta comprensible que los más de 300 directivos presentes en el Congreso Tecnomarketing 2010, organizado por AECOC, consideren que, en relación con la subida del IVA el próximo mes de julio, hay que esperar a ver cómo se van a desarrollar los acontecimientos para poder determinar posibles ajustes destinados a soportar mejor esta subida impositiva. No se sabe qué es lo próximo que se va a sacar de la manga el Gobierno, ni como van a reaccionar las empresas, las familias y los consumidores. La neblina es total y eso produce incertidumbre.
El Gobierno considera que basta con meter tijera y poner una medida por aquí y otra por allá, pero se olvida de lo más importante: crecer. La acción del Gobierno puede frenar la caída, pero no reactivar el crecimiento. La acción puede recortar el déficit, pero no tiene la suficiente credibilidad para reinstaurar la confianza de los mercados, las empresas y los consumidores.
Al final no quedará otra que repercutir el alza del IVA, pero es que el Gobierno tampoco ofrece otra alternativa. No hay vías opcionales, sólo un camino que lleva a un largo y oscuro túnel que no se sabe dónde y cuándo termina.
Por otra parte, Eroski y empresas de su órbita como Vegalsa y Caprabo han presentado resultados y con sensaciones diferentes. Sobre Eroski, no hacía falta una bola de cristal para atinar por donde iban a ir los tiros. Sigue en pérdidas, baja en ventas y, por lo menos, se alivia un poco con los recortes logrados en los costes operativos y el incremento del EBITDA. No obstante, es poca cosa que llevarse a la boca. Y el ejercicio 2010 se presenta no muy diferente al 2009, pues seguirán desinvirtiendo activos y ralentizando su expansión.
Por su parte, Vegalsa y Caprabo son las buenas noticias. Los ojitos derechos de Eroski traen a casa buenas notas, las suficientes como para no tener que recuperar en septiembre. Vegalsa, acostumbrado últimamente a crecer en dobles dígitos, ha incrementado en un 1,8% sus ventas. Sin embargo, la firma gallega se encuentra en plenitud, con multitud de proyectos y cosas entre manos, su expansión sigue firme y crece en cuota en su mercado doméstico.
En cuanto a Caprabo, desde Barcelona se muestran exultantes con sus beneficios, que casi triplican los logrados el pasado ejercicio. Medio en broma, el comentario con responsables de la cadena barcelonesa es que este año están “tritranquilos”. Cierto es que las cifras del curso 2009 no son comparables con las del 2008, pues el proceso de integración ese año aún seguía en marcha, por lo que habrá que esperar a que concluya 2010 para comparar de forma equitativa los balances. No obstante, este matiz no quita que los responsables de Caprabo se sientan muy satisfechos y que hayan logrado estos resultados en el año en que celebraban su medio siglo de existencia. Ha sido en definitiva la guinda del pastel del 50º aniversario.