La crisis económica, iniciada en 2008, dio lugar a un primer escenario en el sector de la distribución en el que los operadores tuvieron que replantear sus estrategias, planes y filosofías para adaptarlos a la nueva situación planteada y a los cambios experimentados por el consumidor y sus hábitos. Tres años después, los distintos actores del sector han hecho los deberes y se han pertrechado bien. No sólo en el precio, sino que también se pusieron sobre la mesa distintas propuestas de valor que afectan desde la experiencia de compra al surtido, pasando por una mayor eficiencia en la gestión y en el plano medioambiental o nuevos modelos de negocio.
Llegado a este punto, otoño de 2011, el sector nos trae un segundo escenario, el de la concentración. Una concentración procedente de todos aquellos operadores que se les ha atragantado la crisis y factores como la guerra de precios o la altísima competitividad. Éste es el caso de Ercoreca, Vidal o Pascual Hermanos, y no serán los últimos, pues 2012 será un año también muy largo y difícil.
Y será un año todavía de guerra de precios. Cierto es que ésta tiene poco margen de actuación tal cual la conocemos. Teniendo en cuenta que el factor precio tiene y tendrá todavía una fuerte ascendencia en el consumidor, los distribuidores tendrán que seguir trabajando en este aspecto. Y no será fácil porque hay algunos fantasmas que revolotean incómodos en el ambiente, como una hipotética y futura subida del IVA.
No son tiempos de penalizar aún más el consumo, pero aquí se junta el hambre con las ganas de comer, porque existe una gran necesidad de buscar ingresos por parte de la administración para reducir deuda y cumplir con los objetivos propuestos, ya sea por el propio gobierno, Bruselas, las entidades de calificación o Goldman Sachs, quien quiera que sea la mano que mece la cuna.
En la anterior subida impositiva, que ha tenido un efecto en el consumidor progresivo, los operadores repartieron cargas. A veces ellos mismos, otras veces los proveedores y otras, cuando no había otra alternativa, el consumidor. Pero, qué pasaría con una segunda...Probablemente el consumidor se vería más afectado que la primera vez.
Cierto es que los distribuidores pueden tomar medidas que tengan una gran trascendencia última en el consumidor, aunque sean medidas de carácter interno poco lustrosas y glamurosas, pero que en definitiva incrementan la competitividad de las empresas.
Es el caso de Juan Fornés Fornés, empresa responsable de la cadena masymas, cuyo director general, José Juan Fornés, ha explicado en una entrevista concedida a INDISA el replanteamiento realizado en materia de proveedores. Básicamente, supone aplicar dentro de los productos frescos una política de pocos proveedores, que puedan suministrar de forma global, dentro de una relación estrecha a largo plazo, incrementando sinergias y esfuerzos, con el fin de atender mejor la nueva situación y demanda.
Por último, un breve vistazo al Congreso Horeca de AECOC, que ha recuperado, después del año pasado a causa de la huelga general, sus fechas habituales de celebración. Una edición muy enfocada a la oportunidad que representa la crisis en cuanto a aprovechar el momento para solventar errores y subsanar deficiencias, así como para lanzar nuevas propuestas innovadoras y de valor que atraigan a un consumidor que sale, pero gasta menos y deja el consumo para el hogar.
Estos dos aspectos son los que debe el sector hostelero trabajar más para hacer frente a la situación actual y recuperar un tono adecuado, que nunca será, por otro lado, similar al boom de consumo vivido antes de que estallara el otro boom, el de la crisis.