Durante las últimas semanas, hemos conocido los resultados económicos referentes al último ejercicio 2016 de operadores referentes dentro de la distribución española, como las multinacionales francesas Carrefour o Auchan Retail, la cooperativa andaluza Covirán y cadenas regionales como Bon Preu e Hiperber. Todos ellos nos muestran un significativo incremento en sus facturaciones, confirmando la tendencia creciente de las ventas en un entorno de reactivación del consumo, tanto en lo referido al consumo doméstico como fuera del hogar, a través del canal Horeca. La distribución parece confirmar que nos encontramos dentro de una economía en crecimiento, dejando cada vez más lejos el fantasma de la crisis.
La innovación y la implementación de mejoras medioambientales, incorporando los criterios de edificación sostenible a sus nuevos puntos de venta, son dos de los aspectos más destacados dentro de la evolución del sector durante el pasado año. Más allá de las inversiones destinadas a infraestructuras y crecimiento orgánico, fabricantes y distribuidores han sabido ver que la innovación resulta un importante atractivo para los consumidores, animados a probar nuevos productos y más receptivos ante las marcas de fabricante, especialmente en lo referido al canal online.
La I+D+i se ha convertido en un factor clave dentro de cualquier compañía. Dejando de lado la cuantía económica de las inversiones destinadas a este apartado, volvamos a poner el foco en los grandes responsables de estas innovaciones: las personas. Investigadores, creativos, diseñadores, creadores de nuevos productos y modelos comerciales... Ellos son los grandes impulsores de la innovación y por ello, invertir en el talento representa una apuesta segura para las empresas. Porque no debemos olvidar que, por muy maravillosa y rompedora que sea una tecnología -y la transformación digital nos está dejando buenos ejemplos de ello-, siempre hay detrás un empleado, un trabajador capaz de manejarla y sacarla el máximo partido. Son las personas las que son capaces de desarrollar y utilizar esas nuevas herramientas que están cambiando radicalmente el sector.
Por eso, ahora, con un horizonte económico más despejado, no olvidemos esa apuesta vital por el talento personal. Una cualidad imprescindible que hay que poner en valor, cuidar y ayudar a crecer, porque será el camino más seguro hacia el crecimiento del sector y la sociedad en general.
