INGLÉS MEDIO

Al contrario que nuestros vecinos del norte, en España tenemos un cierto hábito de echarnos tierra por encima y sentirnos lo más torpes de Europa. No sabemos inglés y sólo sabemos mirarnos el ombligo. La cuestión es que ninguna de estas dos cosas es cierta, aunque nos creamos que sí.

A las pruebas me remito. Según datos de CEPREDE, desde el comienzo de la crisis, las empresas que exportan han crecido un 40%. No digo las empresas que querrían exportar, sino las que efectivamente lo hacen. Son datos que desde el ministerio de Agricultura y la FIAB nos van recordando periódicamente, pero parece que se nos olvida. Seguimos anclados en nuestro problema del “inglés medio” y el bajo nivel del empresario español de pyme.

Los datos son claros y aquí no valen tópicos: las exportaciones han crecido de manera exponencial en los últimos años, y las importaciones han caído, de modo que nuestra balanza comercial es positiva. Y eso nos concede un respiro. Además, según los expertos, esta tendencia a la internacionalización de las empresas españolas ha llegado para quedarse. Quizá descienda ligeramente cuando el consumo interno se recupere (que lo hará, según todos los pronósticos), ya que resulta más “cómodo” vender dentro que fuera, pero todo el trabajo realizado estos años tan duros no se va a ir de la noche a la mañana.

Con inglés medio, alto o bajo, estamos consiguiendo abrir nuevos mercados y vender nuestros productos, no de manera puntual, sino mantenida en el tiempo. Desde luego, la economía española tiene muchas asignaturas pendientes (el empleo, la recuperación de la demanda interna, y de la imagen de la banca, el déficit público...), pero no el inglés medio. Quitémonos de encima falsas carencias y reconozcamos nuestros méritos.