España, un mercado diferente

Este mes ha estado marcado por la presentación de los resultados de la distribución. Uno de los primeros en hacer público su balance fue Día, con unas ventas de 5.219 millones de euros en nuestro país. La cadena distribuidora ha sido la mayor deboradora de su competencia, convirtiéndose en la que más adquisiciones ha realizado en tan sólo tres años. Una manera de ganar clientes, aunque bastante más cara que con un crecimiento orgánico, como el mismo Ricardo Currás declaró, buscando “ser los protagonistas de la consolidación en un mercado todavía muy fragmentado”. Covirán, con 618 millones de euros en ventas y 3.425 supermercados, se consolida como la mayor cooperativa en superficie y, en palabras de su presidente, Luis Osuna, “seguimos en la senda del crecimiento”. Del mismo modo, Uvesco (610 millones de euros), Consum (1.940 millones), Condis (802 millones) siguen apostando por la expansión.

 
Los dos últimos en presentar sus resultados han sido Mercadona y Carrefour. El primero de ellos ha alcanzado una facturación de 20.161 millones de euros y consolidado su red comercial con 60 nuevas aperturas y unos beneficios de 543 millones de euros, consolidando así su primera posición por facturación en nuestro país. Juan Roig indicó muy orgulloso que “queremos ser la mejor empresas del país, con los sueldos más altos”. Por su parte, Carrefour no ha tenido tanta suerte y presenta una caída del 0,6% en España, el sexto consecutivo con resultados negativos, aunque en esta ocasión el descenso sea menos pronunciado.
 
Observando esto, España es cuanto menos un país curioso, y no sólo comparado con otros países europeos sino mirándonos a nosotros mismos. Triunfa el supermercado y las medianas superficies por encima de las grandes, y dentro de este baremo cada comunidad autónoma tiene su propia elección, encontrando diferencias pronunciadas entre ellos.
 
Curiosamente, una competencia fiera y una crisis que ha mermado la economía familiar ha hecho que exista una guerra de precios bestial, que resulta una ventaja para las grandes superficies, que con un mayor volumen de compras pueden negociar mejores precios. Sin embargo, han sido los menos grandes los que en este momento se han llevado el gato al agua.