Normalmente ante los problemas, uno suele buscar pegas y peros. La cara larga y el ceño fruncido. Nos invade cierto desazón y nos embarga el pesimismo. Sin embargo, los problemas también son oportunidades. Y, de hecho, te puedes aliar con ellos para sacarles un beneficio. La tan manida y descorazonadora subida del IVA es un ejemplo de cómo hacer de un problema una oportunidad y se puede atisbar en dos casos, Lidl y Eroski.
La cadena de descuento Lidl reunió a la prensa en un moderno supermercado de su red del sur de Madrid para, no sólo anunciar su postura frente a la subida del IVA, sino también hacer cierta campaña contra esta subida impositiva. Por un lado, Lidl se comprometió a congelar los precios y no repercutir el alza de este impuesto. Lo novedoso del asunto fue que no se comprometió de boquilla, sino que lo ha hecho ante notario.
Por otro lado, Lidl ha aprovechado esta circunstancia para proyectar una imagen de estar al lado de las economías familiares y de que la subida del IVA es algo que las perjudica y por ello las ayuda. La cadena de descuento asume un rol a lo Robin Hood, a favor de los más débiles frente a los insaciables recaudadores de impuestos. La imagen proporcionada a los medios, y que se puede ver en la portada de este número, con Michael Aranda, director general de la compañía, con una gran mano detrás y una señal con el lema Stop IVA lo dice todo.
En cuanto a Eroski, la subida del IVA le ha servido para desarrollar una campaña promocional en toda regla. Con cada compra durante el mes de julio, a los clientes de sus establecimientos Eroski, Eroski Center, Eroski City y Aliprox se les dará un vale descuento por el importe equivalente al incremento del impuesto que se podrá canjear en la próxima compra.
Los anuncios hechos por Lidl y Eroski contrastan con los realizados por otras empresas como Mercadona o Carrefour, donde simplemente manifestaban su intención de, en la medida que pudieran, no lo repercutirían. La cadena valenciana presidida por Juan Roig se iba a devanar la sesera para encontrar formas de no repercutirla, aunque esta cuestión dependía de no solo del propio operador, sino de sus proveedores. Por su parte, Nöel Prioux, director general de Carrefour, declaró que como criterio general no lo repercutirían, pero que habría casos donde no quedaría más remedio, pues sino estarían vendiendo a pérdida.
En otro orden de cosas, INDISA publica un año más el Anuario de Droguería y Perfumería 2010-2011, que como conclusión general se puede decir que el sector sigue sufriendo, con una caída del 3%, aunque los grandes actores aguantan mejor el temporal de la crisis que las pequeñas empresas, que aguantan a duras penas el asunto. Y alguno que no lo ha aguantado. Los 25 principales distribuidores, a pesar de bajar en facturación un 1%, han crecido en cuota un punto, de tal modo que son responsables del 60,8% de las ventas totales del sector.
El problema para el sector de la droguería y perfumería es que no hay visos de recuperación a corto plazo. El consuelo en la distribución alimentaria de que la gente, con crisis o sin ella, tiene que comer aquí no sirve. No es que los consumidores vayan a dejar de lavarse los dientes, pero, francamente, no es lo mismo.
Los problemas del sector se han atisbado en una ralentización de la expansión de los operadores con actividad en el mismo, de tal modo que se incorporó un 49% menos de sala de venta nueva el año pasado con respecto al curso 2008.