LAS BAJADAS DE PRECIOS Y LA IMAGEN DE MARCA

Cuando el año pasado El Corte Inglés anunció que bajaría los precios de algunos de sus productos de alimentación, hubo quien auguró que la inciativa sería un fracaso, es más, que iba directamente en contra de la imagen de marca de la empresa. Es decir, no sólo no atraería nuevos clientes sino que además podría “ahuyentar” a los que ya tenían. El paso del tiempo ha demostrado que esto no ha sido así y recientemente El Corte Inglés ha declarado que esta rebaja ha traído 2.000 clientes nuevos diarios a sus grandes almacenes. 

Ahora es Caprabo el que se une a esta tendencia de bajada de precios. Desde abril, 2.000 productos han sido rebajados de manera permanente y la cadena ha insistido, como en el caso de El Corte Inglés, en que su apuesta decidida por los productos de calidad y por la variedad de marcas sigue intacta. Algunos artículos bajan su precio, pero su estrategia de marca continúa como siempre.
 
En estos tiempos que corren es evidente que el factor precio tiene una importancia que no se puede obviar. Es cierto que el mercado del lujo sigue boyante, incluso está creciendo, pero la gran distribución, por pura lógica, tiene que llegar al mayor número de hogares posible, y eso sólo se consigue adaptando los precios a la situación económica que vive el país. No se trata de traicionar la imagen del marca, la cuestión es seguir llegando al consumidor. Y si éste tiene menos dinero, habrá que actuar en consecuencia.
 
Los resultados del último barómetro que SymphonyIRI ha presentado y que incluimos en nuestra sección de noticias dejan patente que el incremento de precios conlleva inmediatamente un descenso en las ventas. Esta es la realidad actual y hay que adaptarse a ella. 

En mi opinión, la política de bajada de precios de El Corte Inglés y Caprabo es necesaria e inteligente. Tal como se ha gestionado, nadie va a dudar de que la calidad de estas dos enseñas tan consolidadas sigue siendo la misma, y que simplemente han adaptado sus precios a la realidad. Está claro que taparse los ojos y continuar el camino sin mirar alrededor puede acarrear las peores consecuencias.