ADEPTOS A LA CAUSA

Parece que todos se ponen de acuerdo. En pocos meses, varios operadores del sector de renombre han echado sus redes a la franquicia. Unos ya veteranos, reinventan; otros noveles, sencillamente se presentan. El modelo de franquicia gana cada vez más adeptos y se ha convertido en una fiable vía de crecimiento para los distribuidores, a la par que logran diversificar más y mejor sus respectivos negocios, valiéndose de la fortaleza de sus marcas y del crédito de sus trayectorias.

Desde la nueva línea de franquicias Spar de Miquel a la explosión franquiciadora de Carrefour, pasando por Caprabo, que recurre a este modelo para esparcir aún más si cabe sus tentáculos por toda Cataluña. Por su parte, Hijos de Luis Rodríguez ha desarrollado una versión mini de sus supermercados para franquiciar, mientras que Sabeco se ha apuntado recientemente a esta vía para su formato Simply.

Las noticias se agolpan en torno a la franquicia. ¿Y qué tiene la franquicia para ganar tantos adeptos?. Principalmente permite dar un impulso extra al negocio y llegar a zonas más pequeñas donde también existe mercado, así como aportan solidez y fortaleza a la marca, una mayor notoriedad en definitiva. Además, al tratarse de supermercados de proximidad, se beneficia del tirón actual de este tipo de establecimiento, aupado por la actual coyuntura económica.
 
Por otro lado, ANGED celebró su Asamblea anual y su presidente Juan Manuel de Mingo dejó varias reflexiones acertadas sobre el estado de la economía, la crisis y posibles soluciones para la misma.
 
En concreto, de Mingo aboga por recuperar valores éticos sociales e individuales. Recuerdo a Juan Roig, presidente de Mercadona, decir hace un par de años que ya era hora de hablar más de obligaciones que de derechos, de lo que uno puede hacer que de lo que pueden hacer por él. Esto sirve para recordar y enfatizar que para la buena marcha de un país es necesario el esfuerzo y el compromiso de todos. Recalco, TODOS. Desde el gobierno a la última persona, todos debemos empezar a tener claro que hay que esforzarse para que las cosas salgan bien, esfuerzo que compensará y que nos recompensará. Dejarse llevar y que nos lo den todo hecho es fácil, insatisfactorio, inútil y perjudicial. El interés colectivo por encima del personal. Con el primero se beneficia toda la sociedad en primera instancia y uno mismo en última instancia. El segundo no conduce a nada.
 
En este sentido, los políticos deben hacer un esfuerzo mayúsculo y dejar atrás intereses concretos y particulares. En lo que al sector de la distribución atañe, los tejemanejes políticos perjudican su desarrollo y su crecimiento, el establecimiento de una legislación comercial que cree y produzca y que no constriña. Ejemplos como la transposición en nuestro país de la Directiva de Servicios son los que hay que evitar.
 
Tras las vacaciones comienza un nuevo curso. Ideas, muchas. Propuestas, muchas. Buenas intenciones, por doquier. Pero las casas no se construyen por los tejados. Los pilares deben ser la confianza, el esfuerzo y el compromiso. Si no es así, mal vamos. Así, no hay casa que aguante.