En la confluencia de Torrent de l’Olla con Travessera de Gràcia, en una de esas esquinas donde el barrio late con fuerza propia, nace Bar Alegría Gràcia. El nuevo proyecto supone la expansión natural de la marca Alegría dentro de Barcelona manteniendo intacto su ADN: una propuesta gastronómica amplia y cuidada, centrada en el producto, el respeto por los orígenes y una apuesta constante por la máxima calidad en cada detalle.
Bar Alegría es una casa de comidas de nuestro tiempo. Un proyecto que nace del respeto por la memoria de los barrios y del deseo de recuperar espacios con historia para devolverles vida. Barra, comedor, producto y vino se articulan en una manera contemporánea de entender la tradición, evolucionando el concepto clásico de bar hacia una propuesta coherente, actual y profundamente ligada a su entorno.
El local ocupa el espacio que durante más de 75 años albergó Can Tosca, una casa de comidas familiar que fue lugar de referencia en Gràcia y parte activa de la identidad social del barrio. En sus inicios, el espacio fue punto de encuentro de la Gràcia gitana, acogiendo a figuras como El Pescaílla, Lola Flores, Moncho o Peret.
Bar Alegría Gràcia recoge ese legado con respeto y lo proyecta hacia el presente. No se trata de replicar el pasado, sino de continuarlo, ampliando la oferta al turno de noche y adaptando la propuesta a los tiempos actuales, manteniendo siempre el espíritu de proximidad y esa sensación de lugar vivido que forma parte del carácter del barrio.
La cocina se articula alrededor del producto y la temporada, con mínima intervención y una base reconocible de cocina catalana revisitada. La carta se presenta en formato de platillos y medias raciones pensadas para compartir en el centro de la mesa, invitando a alargar la comida y convertirla en experiencia. La propuesta se completa con una cuidada selección de vinos naturales, vermuts, bebidas y refrescos ecológicos, reforzando una identidad gastronómica honesta y contemporánea.
Entre los platos que ya definen la personalidad de la casa destacan la tortilla trufada, individual, melosa y jugosa; el bikini de mi infancia, elaborado con mozzarella fresca, jamón ibérico y trufa negra como homenaje familiar; la tarta de queso estilo La Viña acompañada de mermelada artesanal de higos; y el ya clásico “Flantástico”, pequeño pero memorable. El producto de temporada mantiene un papel protagonista, como los guisantes del Maresme con butifarra negra casera elaborada por el equipo o la alcachofa del Prat frita y servida con romesco.
El precio medio se sitúa entre los 28 y 30 euros por persona, manteniendo el equilibrio entre calidad y accesibilidad que define al bar de barrio contemporáneo.
El proyecto Bar Alegría comenzó en 2019, cuando Tomás Abellán redescubrió un local modernista de 1899 en la esquina de Gran Vía con Comte Borrell, en Sant Antoni.
Con una visión actual y más de diez años de experiencia, decidió no transformarlo radicalmente, sino respetar su esencia y devolverle energía, elevando el formato tradicional de tapas y platillos hacia una propuesta centrada en el producto y en la sencillez de una cocina bien ejecutada.
Hoy, Bar Alegría Sant Antoni y Bar Alegría Gràcia viven en dos barrios emblemáticos de Barcelona, Sant Antoni y Gràcia. Dos lugares distintos, una misma filosofía: recuperar espacios con memoria y convertirlos en puntos de encuentro actuales, vivos y conectados con su comunidad.
El interiorismo, desarrollado por Eros —responsable también del primer Bar Alegría—, sigue la misma línea estética adaptada al nuevo espacio, conservando materiales y rincones con carácter para generar una atmósfera con pátina e historia. La intención es clara: que quien entre sienta que ese bar siempre ha estado ahí, formando parte del paisaje cotidiano de Gràcia.
Dirección: Torent de l’Olla, 77 Gracia, Barcelona
Horario: Martes a sábado, de 13:30 a 16:00 h y de 19:30 a 23:00 h.
Tlf: 930 326 720
Web: www.baralegriarestaurante.com
IG: @baralegriabarcelona
