El próximo 8 de agosto se celebra el Día Internacional del Gato, una fecha que recuerda la importancia de adaptar su higiene y cuidados a una naturaleza muy distinta de la canina. Expertos en peluquería felina explican las claves para mantener sana su piel y su pelaje.
Aunque compartan sofá, cama e incluso vacaciones, perros y gatos no comparten las mismas necesidades de higiene. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes entre los tutores es pensar que los cuidados que funcionan con un perro sirven también para un gato. Nada más lejos de la realidad. Su piel, su comportamiento y hasta su forma de relacionarse con el agua hacen que los felinos necesiten una rutina de higiene completamente diferente.
Con motivo del Día Internacional del Gato, que se celebra cada 8 de agosto, los especialistas de PSH recuerdan la importancia de respetar la naturaleza del felino y utilizar productos y rutinas diseñados específicamente para él.
Una de las diferencias más evidentes está en el baño. Mientras que muchos perros llegan incluso a disfrutar del agua, la mayoría de los gatos la perciben como una situación estresante. Esto no significa que no deban bañarse, sino que el proceso debe introducirse de forma progresiva y siempre respetando sus tiempos.
Además, el gato dedica buena parte del día a acicalarse. Ese comportamiento innato mantiene su pelaje limpio en condiciones normales, aunque existen situaciones —como la edad avanzada, el sobrepeso, determinadas enfermedades o los gatos de pelo largo— en las que necesitan ayuda para completar su higiene. En estos casos, el champú en seco puede convertirse en un gran aliado para mantener el manto limpio y fresco entre baños, que, por norma general, suelen realizarse únicamente tres o cuatro veces al año.
Sobre esta diferencia, Sonia Cózar, peluquera y estilista canina y felina, seminarista y formadora de PSH Cosmetics, explica:
"El gato no es un perro pequeño. Su piel, su carácter y su tolerancia al manejo son completamente diferentes, y su higiene también debe serlo. No debemos forzar el baño. Lo recomendable es empezar con productos como el champú en seco para que se acostumbre poco a poco a la manipulación y a las rutinas de higiene, creando una experiencia positiva que facilite los baños cuando realmente sean necesarios."
Una piel más delicada y un olfato mucho más sensible
Más allá del agua, existen diferencias menos conocidas, pero igual de importantes. La piel del gato posee un equilibrio diferente al del perro: tiene un pH distinto y una sensibilidad particular a ciertos ingredientes. Por ello, utilizar productos formulados para perros —o incluso cosméticos de uso humano— puede provocar irritaciones cutáneas e incluso reacciones adversas.
Por eso siempre es recomendable optar siempre por cosméticos desarrollados específicamente para gatos, con fórmulas suaves y respetuosas, preferiblemente libres de parabenos y siliconas.
Las zonas sensibles también requieren cuidados específicos. Ojos y oídos deben limpiarse periódicamente con productos específicos, mientras que las almohadillas, fundamentales en cada salto y desplazamiento, agradecen un bálsamo hidratante que las proteja del desgaste diario.
Otro aspecto que muchas veces pasa desapercibido es el extraordinario olfato felino, "los gatos son mucho más sensibles a los olores que los perros. Una fragancia demasiado intensa puede resultarles incómoda e incluso generar rechazo. Por eso es importante utilizar productos con aromas suaves y formulados específicamente para ellos.", señala Sonia Cózar.
Comprender su naturaleza, la mejor forma de cuidarlos
El manejo también marca la diferencia. Mientras que el perro suele aceptar con mayor facilidad la manipulación, el gato necesita que cualquier rutina de higiene se introduzca con paciencia, en un ambiente tranquilo y sin generar situaciones de estrés. Respetar sus tiempos favorece una experiencia positiva y facilita que acepte estos cuidados de forma habitual.
En definitiva, cuidar bien de un gato significa comprender que no es un perro. Adaptar la higiene a su naturaleza, utilizar productos específicos y respetar sus ritmos son pequeños gestos que contribuyen a mantener sana su piel, su pelaje y, sobre todo, su bienestar.
Con motivo del Día Internacional del Gato, el mejor homenaje que podemos hacerles es precisamente ese: conocer sus necesidades y ofrecerles unos cuidados pensados para ellos


