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Lunes 17 de diciembre de 2018
16/11/2018
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La vía láctea, seguridad y excelencia en la cadena de valor

 

Daniel Sánchez-Patón, Gerente del Sistema de Gestión Integrado de Calidad Pascual

Según el último informe de la FAO, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018, las personas que padecen hambre continúan en aumento, alcanzando los 821 millones en todo el mundo o, lo que es lo mismo, afectando a una de cada nueve. Los elevados niveles de malnutrición y la creciente dificultad para acceder a los alimentos de determinados grupos de población, nos alertan de que todavía queda mucho trabajo por hacer para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia de nutrición y seguridad alimentaria.

Desde hace casi cuarenta años se viene hablando del concepto de seguridad alimentaria y ayer se celebró su Día Nacional para recordarnos el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos que le permitan llevar una vida activa y saludable. Bajo el lema Seguridad alimentaria. El pan nuestro de cada día, la segunda edición de este evento anual persigue acercar al consumidor los aspectos básicos de esta cuestión, como la obtención de alimentos inocuos, el reglamento aplicable o los procesos necesarios para garantizar su calidad.

A día de hoy, los consumidores están cada vez más concienciados y se preocupan por saber de dónde proceden los productos que llegan a sus mesas, al igual que existe un interés creciente por el bienestar animal y por conocer los distintos métodos de producción. Todo ello en un escenario en el que la población aumenta y demanda más alimentos, por lo que desde las compañías tenemos que ser capaces de producir más, pero ahorrando recursos e impactando menos en el entorno. Así, asegurar la seguridad alimentaria se torna como una labor indispensable para las compañías.

Conscientes de este desafío, en Calidad Pascual garantizamos que nuestros productos y procesos cumplen un elevado nivel de exigencia en términos de calidad, medio ambiente, seguridad y salud laboral. Para ello contamos con un programa, respaldado por nuestro comité de dirección, que avala nuestro decidido compromiso por ofrecer productos seguros y de gran valor añadido a lo largo de toda la cadena de valor.

En el caso concreto de nuestra industria, la leche es un alimento muy regulado para el que se permiten muy pocas modificaciones, así que cuidar al detalle todas las fases del proceso resulta esencial. La certificación en Bienestar Animal es la máxima garantía de calidad que podemos ofrecer al consumidor e implica, además, que nos exigimos como empresa más de lo que nos demanda la propia ley.        

Esta distinción de AENOR demuestra la preocupación de la compañía por el cuidado de los animales, expresando un compromiso a largo plazo con las buenas prácticas ganaderas, en sintonía con los actuales valores de la sociedad y las preferencias de los consumidores. Y no solo eso, sino que tiene también una correlación directa con la calidad del producto, ya que aquellos alimentos provenientes de animales con un mayor bienestar ofrecen superior calidad y mejores rendimientos.

En definitiva, en la producción de lácteos el cuidado de los animales es uno de los pilares clave porque, como nos gusta decir, cuanto mejor se encuentre la vaca, mejor será la leche. Preservar al máximo su valor nutricional es nuestro principal reto, porque nos permitirá incrementar un alimento esencial en muchos hogares españoles.

El cuidado del animal tiene un impacto directo en la calidad del producto; solo a través de un minucioso proceso en el que se controlen todos los parámetros que pueden afectarla, se puede obtener una leche de alta calidad. Un resultado que logramos cuidando a nuestras vacas, dotándoles de las mejores instalaciones; alentando a nuestros ganaderos, acompañándolos y asesorándolos para forjar relaciones de larga duración; cuidando la leche, asegurando su mayor grado de frescura y envasándola al poco tiempo de su ordeño; y enfocándonos en la calidad, triplicando los controles que nos exige la ley para asegurar la máxima calidad.

Todo el trabajo que hacemos en el campo persigue dar lo mejor en cada parte del proceso, porque entendemos que la calidad no solo tiene que estar en el producto, sino también en todo lo que rodea a su producción. Por ello vinculamos nuestros procesos a las principales normas internacionales y a los máximos estándares de calidad y eficiencia. Entre otros aspectos, gracias a nuestro sistema de trabajo desde el origen de los alimentos, todos nuestros ganaderos son evaluados por el Manual de Seguridad Garantizada, contamos con cien parámetros a la hora de certificar que una granja forme parte de nuestra ‘red’, y desarrollamos una estrategia para preservar la seguridad de la cadena alimentaria.

Y es que, en suma, en Calidad Pascual trabajamos para garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos con el foco puesto en que la mejor leche llegue a los hogares de los consumidores con todo su sabor y propiedades.



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