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Tres formas diferentes para disfrutar la torrija esta Semana Santa


Una reinterpreta el sabor clásico en forma de helado, otra es una sorprendente versión salada y la tercera se rinde a Lotus, la galleta de moda

Cuando se acerca la Semana Santa, hay sabores que no pueden faltar, como uno de los iconos gastronómico de estas fechas: la torrija. Este dulce que ocupa un lugar privilegiado nació como una receta de aprovechamiento, elaborada con pan, leche, azúcar y especias, pero su popularidad ha trascendido hasta convertirse en un clásico imprescindible en pastelerías, restaurantes y hogares.

También ha sabido evolucionar permitiendo a cocineros y artesanos reinterpretar este dulce desde nuevas perspectivas, respetando su esencia pero explorando formatos y sabores diferentes.

Aquí, tres propuestas muestran cómo este emblema de la Semana Santa puede transformarse y sorprender: desde un helado que captura su esencia, hasta una torrija caramelizada al momento y con sabor a Lotus o una interpretación salada que mira al recetario tradicional desde otro ángulo.

Cremela: Helado de torrija

www.cremela.es

La tradición repostera se convierte en inspiración para nuevas experiencias heladas. Desde su obrador, José Salas reinterpreta sabores reconocibles y los lleva al mundo del helado con técnica, equilibrio y producto de calidad.

Así nace su helado de torrija, una propuesta que captura los aromas más evocadores de este clásico de Semana Santa. El resultado es un helado cremoso que recuerda a la leche infusionada, la canela y ese punto tostado tan característico de la torrija tradicional.

Más que una simple adaptación, es una forma diferente de reencontrarse con un sabor profundamente ligado a la memoria gastronómica, trasladándolo al formato helado con la elegancia y la precisión que caracterizan el trabajo de Salas.

Di-Ferente: Torrija de brioche, sopa de Lotus

C/ Menéndez Pelayo, 11. El Entrego

El chef Diego Fraile parte de una premisa clara: una gran torrija comienza siempre con un gran pan. En su caso, utilizan un brioche artesano elaborado en pastelería pensado específicamente para absorber el baño sin perder su textura.

Se infusiona en una crema inglesa a la que añade chocolate blanco y pasta de galleta Lotus, una mezcla cálida y aromática que impregna el pan de sabor antes de su paso final por la sartén.

Uno de los detalles que distingue esta elaboración es que prepara caramelo rubio al momento por el que, tras el baño, se pasa dos veces, logrando una capa fina y crujiente que carameliza la torrija en el instante.

La elaboración continúa en la propia sartén: con los restos que quedan de azúcar, se añade parte del baño de la infusión y se desglasa para crear una sopa de Lotus que acompaña al postre, aportando profundidad y un marcado carácter goloso.

Quince Nudos: Torrija de Vigilia

Avelina Cerra, 6. Ribadesella

El chef Bruno Lombán propone distintas interpretaciones de la torrija que pueden aparecer en carta según el día, siempre desde la mirada creativa que caracteriza su cocina de mercado.

Entre ellas se puede encontrar por ejemplo una sorprendente torrija salada: la Torrija de Vigilia. Toma como punto de partida un clásico del recetario tradicional. Para elaborarla, preparan un potaje de garbanzos, bacalao y espinacas del que se obtiene un caldo lleno de sabor. Ese caldo se espesa ligeramente y se utiliza para empapar un brioche salado que servirá de base para la torrija.

Tras escurrir el pan, el líquido se reduce y se transforma en una velouté de bacalao que potencia el sabor del conjunto. La torrija se sirve napada con esta salsa y se termina con crujientes elaborados con la piel del pescado, un toque de aceite de oliva virgen y hojas de perejil tostadas, aportando textura y matices al plato.