¿Sabes que tu piel también quiere kéfir y kombucha?


Son fuente directa de prebióticos, probióticos y postbióticos… están en boca de todos y los expertos insisten en que benefician a nivel integral y se notan mucho en nuestra piel. ¿Cómo introducirlos en tu rutina?

No es casualidad que el doctor Nicholas Perricone lleve décadas hablando de los beneficios de los probióticos. Sus efectos sobre la microbiota y la salud general son ya indiscutibles, y ahora la piel se suma a la ecuación. “Una dieta con probióticos influye en menos procesos inflamatorios a nivel general. Esto puede ser la ayuda para menos procesos de acné, rosáceas u otras inflamaciones cutáneas”, explica Marta Agustí, directora técnica de nutrición de Advanced Nutrition Programme. Y es que tanto el kéfir como la kombucha son auténticos cócteles de prebióticos, probióticos y postbióticos: el primero destaca por su alto contenido en bacterias vivas y levaduras beneficiosas que fortalecen la barrera cutánea, mientras que la segunda, rica en ácidos orgánicos y antioxidantes generados durante su fermentación, aporta esos valiosos postbióticos que iluminan, equilibran y detoxifican la piel. Así que la cuestión no es si tomarlos o aplicarlos, sino por qué no hacer ambas cosas. Porque sí: tu piel también quiere kéfir y kombucha.

Probióticos ingeridos vs probióticos cosméticos

Cuando nos tomamos un probiótico, este “se encarga de equilibrar la microbiota al incrementar o equilibrar el tipo de bacterias que la conforman, de manera que las que llamamos ‘bacterias buenas’ predominen”, comenta la cosmetóloga y creadora de Byoode Raquel González.  “Esto nos puede ayudar en diferentes patologías asociadas a un incremento de bacterias negativas, como ocurre con el acné o la rosácea, por ejemplo”, añade la experta. “El estado de nuestra piel es, aproximadamente, resultado en un 30% del cuidado tópico y en un 70% de lo que ingerimos. Por eso es importante combinar ambas vertientes: tratar la piel desde dentro para que se vea bien por fuera y completar con tratamiento cosmético que nos permita tratar y proteger la capa más superficial de la piel”, expone Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD. 

Diferencia con los postbióticos y los prebióticos

Todos se enfocan en lo mismo, mejorar el microbioma de la piel. Por facilitarlo, Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, nos explica que: “Las bacterias buenas y activas son los probióticos. Por su parte, los prebióticos -con E- son precursores de los probióticos -con O-, es decir, favorecen la presencia de nuevas bacterias buenas para el microbioma. Finalmente, los postbióticos son residuos bacterianos que dejan los probióticos -con O-. Estos residuos no son desechos, sino que hacen las mismas funciones que un prebiótico y pueden promover la presencia de nuevas bacterias buenas para la piel”.

Qué apreciarás en la piel

Cuando se sigue una rutina rica en probióticos, tanto por vía oral como tópica, apreciamos que “la piel se ve mucho más equilibrada y calmada, lo que facilita sus procesos de regeneración naturales y ayuda a evitar declives en la piel asociados a procesos inflamatorios. Esto puede retrasar la aparición de los signos de la edad, mejorar los niveles de hidratación y ayudar a poner a fin a procesos infecciosos, como el acné o determinadas hipersensibilidades con infección acuciada”, comenta la cosmetóloga y creadora de Byoode, Raquel González, y concluye con “apreciaremos una piel más uniforme y estable, con un tono más parejo y una mayor resistencia”.