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Más de 800 entidades sociales han recurrido al Banco de Productos Acompartir para ayudar a colectivos vulnerables

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, Acompartir reivindica la necesidad de atender las carencias que van más allá de la alimentación y pone el foco en la dificultad para acceder a productos básicos de higiene o limpieza. Durante sus 13 años de actividad, la entidad ha distribuido 31 millones de artículos nuevos no alimentarios y refuerza su modelo con una app que conecta excedentes y necesidades sociales de proximidad.

Cuando los ingresos de un hogar no alcanzan para cubrir todos los gastos, productos como el jabón, el champú, el detergente, las compresas o los pañales pueden quedar relegados frente a otras prioridades. Son necesidades cotidianas que a menudo quedan en segundo plano, pero que influyen directamente en la salud, la dignidad y la calidad de vida de las personas.

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebra mañana 17 de octubre, el Banco de Productos Acompartir pone el foco en esta dimensión menos visible de la exclusión social y en la importancia de ampliar la respuesta a las necesidades básicas más allá de la ayuda alimentaria.

Desde su fundación hace 13 años, Acompartir trabaja para conectar los excedentes de productos nuevos de las empresas con las entidades sociales que atienden a personas en situación de vulnerabilidad. A lo largo de este periodo, 809 organizaciones sociales, que atienden a más de 2 millones de personas, han recurrido a este recurso para acceder a artículos que contribuyen a cubrir necesidades cotidianas. En su conjunto, Acompartir ha distribuido 31 millones de productos nuevos de primera necesidad.

Origen de las donaciones

Acompartir actúa como enlace entre las empresas que disponen de excedentes y las organizaciones que pueden darles un uso social. Los productos donados, completamente nuevos, incluyen artículos de higiene personal, limpieza del hogar, cuidado infantil, ropa, calzado, juguetes, electrodomésticos y otros bienes que han quedado fuera del circuito comercial por motivos ajenos a su calidad: productos que no se han vendido, artículos descatalogados, embalajes con pequeñas taras, devoluciones sin abrir o cambios de campaña, formato o imagen de marca.

Esta actividad permite dar salida a productos que siguen siendo útiles y ponerlos a disposición de entidades que necesitan recursos para desarrollar su labor. Además, ofrece a las empresas una alternativa para aprovechar sus excedentes con un fin social, en lugar de asumir los costes asociados a su almacenamiento o eliminación. Según estimaciones del sector, las empresas españolas pierden alrededor de 400 millones de euros anuales en productos que no consiguen vender, una cifra que refleja la dimensión económica de un problema que también tiene implicaciones sociales y ambientales.

Una aplicación para acercar los productos a las necesidades locales

La tecnología es también una pieza importante en la evolución de Acompartir. La entidad ha desarrollado una aplicación destinada a facilitar la conexión entre los productos disponibles y las necesidades de las organizaciones sociales, incorporando la proximidad como criterio para favorecer la colaboración en cada territorio.

La herramienta permite consultar los productos disponibles y localizarlos mediante filtros como la categoría, las unidades y la cercanía. De esta manera, busca facilitar que los excedentes encuentren entidades sociales próximas que puedan aprovecharlos y distribuirlos entre las personas a las que atienden.

Un llamamiento a empresas y entidades sociales

En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, Acompartir anima a las empresas a colaborar mediante la donación de productos nuevos que ya no pueden comercializar y que pueden seguir siendo útiles para otras personas. Asimismo, invita a asociaciones, fundaciones y otras organizaciones que trabajan con colectivos vulnerables a conocer este recurso y valorar su incorporación a la red de entidades sociales.