José Luis Malo de Molina, Director General del Servicio de Estudios del Banco de España, cierra el ciclo “Los retos económicos para el futuro”

Preservar la solidez del sistema financiero es primordial para salir de la crisis. El dinamismo de la economía debería asentarse en actividades productivas que tomen el relevo al sector inmobiliario.

José Luis Malo de Molina, Director General del Servicio de Estudios del Banco de España ha asegurado esta tarde en la Fundación Ramón Areces que la grave crisis mundial ha afectado con fuerza a la economía española cuando ésta se adentraba en un complejo proceso de ajuste dando lugar a una severa y pronunciada recesión según indican todos los datos económicos disponibles. Sin embargo, afirmó “cabe esperar que el descenso de los tipos de interés y su rápida transmisión a todos los agentes, dado el predominio de las deudas a tipo de interés variable, y el descenso del precio del petróleo y de la tasa de inflación, que por primera vez se ha puesto por debajo de la media de la zona euro, actúen como factor de alivio y faciliten los resortes de salida” 

Según Malo de Molina la salida de la crisis depende en gran medida de la evolución internacional, más allá de nuestra influencia, pero también depende, cuando la situación externa se normalice, de la capacidad que la economía española haya tenido para afrontar, a su juicio, cinco grandes desafíos: preservar la solidez del sistema financiero para facilitar los flujos de financiación y asegurar una buena posición para cuando se produzca la salida de la crisis económica y financiera internacional; la adopción de políticas expansivas de la demanda como medidas de política fiscal dentro del limitado margen existente; soslayar el peligro de que los desajustes de competitividad desplacen el ajuste de la economía hacia una mayor severidad en la contracción de la actividad y el empleo; actuar de forma urgente para contener la intensidad del ajuste del empleo y, por último, promover un relevo en las actividades productivas en las que asentar el dinamismo de la economía. 
 
Malo de Molina, que ha clausurado el ciclo de conferencias “Los retos económicos para el futuro” organizado por la Fundación Ramón Areces, aseguró en su intervención que la actual recesión española es el resultado de dos procesos que “desafortunadamente” han coincidido en el tiempo. Por un lado tiene un origen interno, que se deriva de la inevitable corrección de los desequilibrios que se habían acumulado durante la larga fase expansiva que ha vivido la economía española desde mediados de la década de los noventa como consecuencia de los enormes beneficios que ha reportado el esfuerzo de convergencia y la entrada en el euro, de la que se han cumplido 10 años. Por otra parte, la crisis financiera internacional añade elementos contractivos globales poderosos que se superponen a los del propio ajuste interno y que obligan a la economía española a enfrentarse al mismo en condiciones extraordinariamente adversas. “Desde entonces, los procesos originados por el ajuste interno y la crisis internacional se realimentan entre sí añadiendo severidad y complejidad a la situación”.
 
Los rasgos de la situación de la economía española
 
José Luis Malo de Molina enumeró en su conferencia ocho rasgos sobresalientes de la situación de la economía española en la actual crisis financiera internacional.
 
-         El componente interno de la crisis proviene de un prolongado periodo de presión excesiva de la demanda que abocaba hacia un ajuste inevitable.
-         La excesiva expansión de la demanda se ha asentado en una acentuada tendencia al endeudamiento de empresas y familias.
-         Un rasgo determinante de la escasa capacidad de reacción de la oferta ha sido el bajo crecimiento de la productividad.
-         El bajo crecimiento de la productividad ha coexistido con unas pautas de formación de salarios y de fijación de márgenes más alcistas que los prevalecientes en el área del euro.
-         Los excesos de gasto y endeudamiento fueron especialmente marcados en el sector inmobiliario, sector que es el mayor exponente de los desequilibrios acumulados durante la prolongada expansión.
-         La excepcional gravedad de la crisis financiera internacional había de afectar con gran intensidad a una economía que había empezado a corregir una situación de exceso de gasto y de endeudamiento.
-         El drástico endurecimiento de las condiciones crediticias y la sequía de los mercados financieros internacionales han alterado radicalmente las condiciones financieras de la economía española y han agudizado la reversión del ciclo crediticio.
-         Las condiciones creadas por la crisis internacional y sus consecuencias sobre la confianza y el crédito han agudizado la severidad del ajuste interno. 
 
Los desafíos
 
Según Malo de Molina la salida de la crisis depende en gran medida de la evolución internacional pero también de la capacidad que la economía española haya tenido para afrontar, a su juicio, cinco grandes desafíos: preservar la solidez del sistema financiero para facilitar los flujos de financiación y asegurar una buena posición para cuando se produzca la salida de la crisis económica y financiera internacional; la adopción de políticas expansivas de la demanda como medidas de política fiscal dentro del limitado margen disponible; soslayar el peligro de que los desajustes de competitividad desplacen el ajuste de la economía hacia una mayor severidad en la contracción de la actividad y el empleo; actuar de forma urgente para contener la intensidad del ajuste del empleo y, por último, promover un relevo en las actividades productivas en las que asentar el dinamismo de la economía.
 
Para el conferenciante, el desafío propio más importante es preservar la solidez del sistema financiero. “Resulta fundamental que la estabilidad del sistema financiero- dijo- no se convierta en una rémora cuando empiece a despejarse la crisis internacional y se den las bases para el inicio de la recuperación de la economía. La forma en que se resuelva este desafío resultará determinante para que la economía pueda contar con la financiación adecuada. La solidez patrimonial de las entidades financieras y la prudencia en la evaluación y asunción de riesgos son condiciones indispensables para el adecuado reestablecimiento de los flujos de crédito. Si el sistema financiero se debilitara severamente, como ha ocurrido en otros países, la financiación de la economía se haría aún más difícil y el crecimiento se resentiría en mayor medida”
 
El segundo desafío consiste en el uso de las políticas de demanda dentro de los márgenes disponibles. La grave situación de deterioro de la confianza y la realimentación de las tendencias contractivas del gasto justifican la adopción de políticas expansivas de demanda, en la línea adoptada por la Cumbre del G20 de Washington y del Eurogrupo de París. A juicio de Malo de Molina, “cabe esperar que esta política actúe de manera estimulante sobre la economía, sobre todo conforme se vayan normalizando las funciones intermediadoras del sistema crediticio y se vaya restaurando el mecanismo de transmisión de la política monetaria. Aunque no será posible retornar a las condiciones de holgura en la financiación que habían prevalecido con anterioridad a la crisis, el descenso de los tipos de interés efectivamente pagados por empresas y familias suministrará un importante factor de alivio.La política fiscal tiene también un papel importante que desempeñar para compensar la debilidad del gasto privado mediante medidas expansivas bien seleccionadas para frenar los canales de propagación de la recesión y proteger a los sectores más afectados”. 
 
El tercer desafío está relacionado con la necesidad de soslayar el peligro de que los desajustes de competitividad desplacen el ajuste de la economía hacia una mayor severidad en la contracción de la actividad y el empleo. En este sentido el conferenciante aseguró que “la mejora en los precios relativos requiere que los agentes adapten sus hábitos y pautas de comportamiento a las pautas requeridas para una participación exitosa en la UEM. Algo que no ha ocurrido plenamente. Mantener el crecimiento de los costes por debajo del de nuestros competidores del área del euro forma parte del ajuste necesario y permitirá generar ganancias de competitividad en las que asentar la recuperación”.
 
En cuarto desafío, estrechamente relacionado con lo anterior, es la necesidad urgente de actuar para contener la intensidad del ajuste del empleo. Para Malo de Molina “los sistemas vigentes de contratación y negociación colectiva todavía adolecen de rigideces que obstaculizan la adecuada respuesta en forma de flexibilidad salarial y que tienden a desplazar la mayor parte del ajuste a través del empleo. En este marco, siguen siendo necesarias reformas que mejoren la relación entre flexibilidad y seguridad, que en la actualidad es insatisfactoria, ya que los mecanismos de protección del empleo para algunos colectivos genera fuertes pérdidas de puestos de trabajo en el conjunto de la economía y reduce los inventivos a la contratación. Para parar la sangría del empleo y detener su efecto amplificador de la recesión estaría incluso justificado recurrir a medidas excepcionales de carácter transitorio que maximicen los incentivos al mantenimiento de las plantillas y a la contratación de trabajadores”.
 
El quinto y último desafío consiste en promover un relevo en las actividades productivas en las que asentar el dinamismo de la economía. Otros sectores productivos han de tomar el relevo al papel desempeñado por el sector inmobiliario. La reactivación pasa, a juicio de Malo de Molina, por facilitar las condiciones de flexibilidad y de estímulo que permitan emerger aquellas actividades en las que la economía tenga ventajas comparativas por su dotación de factores y su mayor eficiencia relativa.
 
Según el conferenciante, “desde este punto de vista, las reformas estructurales y las medidas de estímulo de la productividad son los principales instrumentos que tienen las autoridades a su alcance para influir de manera efectiva en el acortamiento de la fase recesiva y en el establecimiento de las condiciones para una recuperación en línea con el elevado potencial de la economía española a largo plazo, evitando el peligro que supondría quedar atrapados en un etapa prolongada de crecimiento débil y alto desempleo”.