INTERSICOP, Salón Internacional de la Panadería, Confitería e Industrias Afines, es el evento más esperado por esta industria, en un contexto de mercado definido por la caída en el consumo de pan y bollería. Un error de concepción de las dietas actuales que tienden a eliminar estos alimentos, y sin embargo, el sobrepeso en la población es creciente (en especial, entre los niños y adolescentes). Con el fin de valorar científicamente el aporte nutricional que tiene el pan, INTERSICOP’11 contará, dentro de su programa de jornadas técnicas, con la presencia de Rosa Mª Ortega y Lluís Serra. Ambas intervenciones tendrán lugar en el marco de INTERSICOP, certamen organizado por IFEMA y que se desarrollará entre el 24 y el 28 de marzo de 2011, en la Feria de Madrid.
Rosa Mª Ortega, catedrática de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y Secretaria Científica del Comité Científico del Pan, impartirá una conferencia-coloquio bajo el título “Características Nutricionales de la Utilización de Grasas en los Productos de Panadería”, donde enfatizará los beneficios del pan producido sin grasas y el consumo de este alimento dentro de una dieta saludable. Junto a ésta, Lluis Serra Majem, Presidente de la Fundación Dieta Mediterránea desde 1997 e integrante del Comité Científico del Pan, corrobora la importancia del pan dentro de nuestra dieta más reconocida a nivel mundial.
Rosa Mª Ortega, catedrática de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y Secretaria Científica del Comité Científico del Pan
¿Qué beneficios aporta el consumo de pan para los más jóvenes dentro de una dieta equilibrada?
En una dieta equilibrada, los cereales deben ser el grupo de alimentos con mayor representación para conseguir que la alimentación sea correcta y cumpla con los objetivos nutricionales marcados por las autoridades sanitarias expertas en nutrición.
Los niños y personas en crecimiento son más vulnerables desde el punto de vista nutricional y en ellos es vital conseguir una alimentación correcta, como base de una salud y un control de peso adecuado, que se instaura desde la infancia y trasciende a edades más avanzadas.
En nuestra cultura, el pan es el principal representante del grupo de cereales, por lo que es necesario consumirlo todos los días y en cantidad de 3-5 raciones al menos, para conseguir el mínimo aconsejado de 6 raciones de cereales/día. La evolución de la dieta en una dirección desfavorable ha llevado a un paulatino descenso en el consumo de pan que contribuye a desajustar la alimentación y a alejarla del concepto de dieta equilibrada.
El Comité Científico del Pan argumenta con razones científicas que el pan no engorda, sin embargo, en nuestro país cada vez son más alarmantes las cifras de sobrepeso y obesidad. ¿Qué pueden hacer los expertos en nutrición para promover buenos hábitos alimenticios?
No se puede señalar a un único alimento como responsable de la modificación del peso de un individuo, salvo que el consumo de ese alimento sea muy excesivo. Es el total de las calorías ingeridas (cuando superan las gastadas) lo que contribuye al aumento de peso. Por otra parte, el pan no es un alimento hipercalórico, sino que aporta en una cantidad modera de energía muchos nutrientes que contribuyen a mejorar la situación nutricional y la calidad de la dieta del individuo. En nuestro país cada vez son más alarmantes las cifras de sobrepeso y obesidad, pero no se puede hacer responsable de la tendencia al consumo de pan, que por otra parte cada vez es más bajo.
El principal mensaje que pueden dar los expertos para luchar contra esta epidemia de sobrepeso y obesidad es el aconsejar un aumento de actividad, luchando contra el sedentarismo (que hace que el gasto energético sea muy bajo y obliga a disminuir mucho el consumo de alimentos, o lleva necesariamente a incrementos de peso) y también basar las pautas de control de peso en el seguimiento de dietas lo más equilibradas que sea posible, con las proporciones correctas entre los distintos grupos de alimentos y con una adecuada distribución horaria, sin saltarse el desayuno, ni otras comidas y por supuesto con un consumo adecuado de pan que ayudará a reducir el consumo de otros productos más hipercalóricos y con menor valor nutricional, que con frecuencia le sustituyen en nuestra dieta.
Lluis Serra Majem, Presidente de la Fundación Dieta Mediterránea e integrante del Comité Científico del Pan
Mientras la UNESCO nos reconoce la Dieta Mediterránea como Patrimonio de la Humanidad, en España hemos cambiado nuestros hábitos alimentarios. ¿Puede tener este reconocimiento un efecto positivo para mejorar la alimentación de los españoles?
El reconocimiento de la UNESCO, si no se acompaña de un fortalecimiento de todas aquellas iniciativas que conduzcan a preservar nuestro Modelo Alimentario y Cultural no servirá para casi nada.
Desde la Fundación Dieta Mediterránea seguimos coordinando las acciones que se plantean desde los cuatro países que presentaron la candidatura y muchos otros que están sumándose a la iniciativa.
El sector no puede permanecer impasible y debe sumarse a este esfuerzo colectivo. De lo contrario las futuras generaciones nos pasarán factura.
En este proceso de recuperación de nuestras tradiciones alimentarias, ¿qué papel juega el Pan en la Dieta Mediterránea?
Es muy importante, pues el pan supone una columna vertebradora de la Dieta Mediterránea. En cuanto a una dieta le quitamos el pan empezamos un calvario de sin razones que van erosionando la Dieta Mediterránea y desdibujando su perfil cultural y sanitario. Sobretodo, no nos dejemos quitar el pan. Pero que éste sea elaborado según la tradición que lo sustenta.
