Dime cómo duermes y te diré cómo envejeces

Tu piel también duerme. La forma en que lo haces (la postura, el descanso y la limpieza antes de meterse en la cama) determina cómo y cuándo se envejece

Dormir mal no solo se nota en las ojeras. También en cómo envejece tu piel. Cada posición al dormir, cada noche en vela o cada vez que decides no desmaquillarte, deja una huella en la cara. Y pequeños detalles, como dormir de lado o irte a la cama sin limpiar la cara, se traduce con el tiempo en líneas de expresión más profundas, flacidez y tono apagado. “Durante la noche, la piel entra en modo reparación, pero para que ese proceso sea efectivo necesita descanso real, oxigenación y limpieza. Si no le damos esas condiciones, envejece antes”, explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.

Mientras dormimos, la piel se regenera, aumenta la microcirculación y se activa la producción de colágeno. Pero si dormimos mal o forzamos una postura durante horas, estamos literalmente ‘planchando’ arrugas sobre el rostro. “El envejecimiento de noche existe, y tiene que ver tanto con la biología como con la mecánica”, agrega Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. 

Dormir de lado o boca abajo, una fábrica de arrugas 

¡Qué importante es la postura en la que dormimos! Porque, si no lo sabías, hacerlo de lado o boca abajo genera presión constante sobre la cara y, si se prolonga durante los años, ese pequeño detalle contribuye a que las líneas de expresión se vuelvan más profundas y las fibras de colágeno se deformen. “La piel tiene memoria. Si siempre presionamos la misma zona, con el tiempo esa presión se convierte en arruga fija”, señala Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.

 ¿Solución? Cambiar la postura de sueño cuesta, pero no es imposible. “Lo ideal, para no propiciar la aparición de arrugas mientras descansamos, es dormir boca arriba y usar fundas de seda o satén, que reducen la fricción y minimizan el daño”, señala Marta Agustí, directora nutricional de Advanced Nutrition Programme. “Además, colocar una almohada bajo las rodillas ayuda a mantener la postura y evita girarse inconscientemente durante la noche”, sugiere Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. Si te resulta difícil adaptarte, prueba con una almohada ergonómica o con una máscara de dormir que también proteja la zona del contorno de ojos, especialmente sensible al pliegue mecánico.

 Además, “no hay que olvidar que la piel necesita elasticidad para resistir esa presión. Cosméticos ricos en DMAE, péptidos o retinoides y cremas ricas en omegas y lípidos nos ayudarán a fortalecen la estructura dérmica, ya que un tejido firme soporta mejor la gravedad y el roce. Prevenir la pérdida de colágeno es tan importante como elegir la postura correcta”, apostilla Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.

Insomnio, el precio del cortisol

Pensar demasiado, envejece. Las noches en vela no solo roban descanso; roban juventud. Mientras dormimos profundamente, la piel repara el daño oxidativo que se ha acumulado durante el día. Pero si no dormimos lo suficiente, esa regeneración se detiene. “La falta de sueño eleva el cortisol, una hormona que degrada el colágeno y ralentiza la renovación celular. A la mañana siguiente, la piel se ve más fina, deshidratada y con un tono apagado”, explica Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD. 

 Además, “dormir poco de forma crónica también altera la barrera cutánea, la piel está más sensible y las arrugas más marcadas”, advierte Patricia Garín, directora dermocosmética de Boutijour. Para contrarrestarlo, las expertas recomiendan incorporar “ingredientes calmantes que ayuden a la piel a resetearse incluso cuando el sueño no ha sido reparador”, apostilla la directora dermocosmética de Boutijour. Entre ellos, “los probióticos, que ayudarán a controlar la microbiota de la piel, reduciendo la sensibilidad y fortaleciendo su resistencia; también la niacinamida, el madecassoside y los derivados del cobre, gracias a su poder antiinflamatorio, también nos ayudarán a calmar la piel”, tal y como señala la cosmetóloga y creador de Byoode, Raquel González. 

 Ni qué decir tiene que otros de los mandamientos para dormir bien son “evitar pantallas antes de dormir, cenar ligero y mantener una temperatura adecuada”, aconseja Marta Agustí, directora nutricional de Advanced Nutrition Programme. 

 El error más grave: irse a la cama sin desmaquillarse

Aunque parezca exagerado, no desmaquillarse cada noche puede hacer que tu piel envejezca hasta diez años en un solo mes. Así lo demostró un experimento de la periodista Anna Pursglove, que pasó 30 días sin lavarse la cara. “Cuando no limpiamos la piel, las impurezas se acumulan, aparecen puntos negros e imperfeccionesy se genera inflamación. Esa inflamación crónica destruye las fibras de colágeno y elastina. Es como si la piel envejeciera a cámara rápida”, explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.

 “Además de arrugas más profundas, aparecen poros dilatados, tono apagado y textura irregular. Y la contaminación, el sebo y los restos de maquillaje, que hemos acumulado todo el día, forman una película que impide la oxigenación. La piel entra en un estado de estrés oxidativo, y eso se traduce en más radicales libres y menos luminosidad”, agrega Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.

 Para evitarlo, la solución es sencilla, “limpieza doble cada noche. Primero un producto oleoso que disuelva el maquillaje y la suciedad lipídica, y después un limpiador acuoso que retire el resto de las impurezas. Es la única manera de mantener la piel equilibrada y preparada para regenerarse”, apunta la cosmetóloga Raquel González, creadora también de la firma Byoode. 

 Además, para descansar mejor, “la aromaterapia puede ser una gran aliada. Nos induce a un estado de relajación que beneficia a la piel gracias a ingredientes como la lavanda o el vetiver”, señala Bella Hurtado, directora dermocosmética de Aromatherapy Associates. “Los aceites esenciales actúan a nivel físico y emocional: al inhalarlos, las moléculas viajan al hipotálamo (la zona del cerebro que regula las emociones y el estrés) y reduce la liberación de cortisol y ayudando así a un sueño más reparador y una piel más calmada”, tal y como apostilla la directora dermocosmética de Aromatherapy Associates