El presidente del Consejo Regulador del Jamón de Teruel, Enrique Bayona, entregará mañana al Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón, la Insignia de Oro, máxima distinción de la organización, en agradecimiento a la buena atención que siempre ofrece al Consejo Regulador del Jamón de Teruel.
Acompañado de la Princesa Doña Leticia, Sus Altezas Reales recibirán a las 11,30 horas a una delegación formada por miembros del Consejo Regulador del Jamón de Teruel y de la organización Origen España y OriGIn Internacional, entidades que agrupan a las principales denominaciones de origen del mundo y que, a partir del miércoles, celebran sus asambleas generales en la capital turolense.
Los Príncipes de Asturias entregan mañana en Teruel los Premios Nacionales de Cultura y, en su apretada agenda, han hecho un hueco para recibir a una delegación de miembros del Consejo Regulador del Jamón de Teruel y de la organización Origen España y OriGIn Internacional, entidades que agrupan a las principales denominaciones de origen del mundo y que, a partir del miércoles, celebran sus asambleas generales en la capital turolense.
La recepción está prevista a las 11,30 horas en la Escuela Superior de Hostelería de Aragón, en la Plaza de la Catedral. El presidente del Consejo Regulador del Jamón de Teruel, entregará al Príncipe la Insignia de Oro del Consejo Regulador en agradecimiento a la buena atención que siempre ofrece a la D.O Jamón de Teruel. Bayona también entregará a Doña Leticia un colgante con una estrella de ocho puntas, símbolo de la D.O Jamón de Teruel, y dos muñecas para sus hijas, las Infantas Leonor y Sofía.
LAS D.O CLAVES PARA EL DESARROLLO RURAL
En el encuentro, los representantes de las tres entidades transmitirán a los Príncipes la importancia que las denominaciones de origen tienen en el desarrollo de las zonas rurales. Un buen ejemplo de ello se puede apreciar en el Jamón de Teruel que, desde que obtuvo la Denominación de Origen en 1984, ha logrado crear una gran industria en toda la provincia, con más de 2.000 puestos de trabajo directos en granjas, secaderos, mataderos y salas de loncheado, que han evitado el éxodo en muchas zonas rurales de Teruel, uno de los principales problemas de nuestra provincia desde mediados del siglo pasado.