Se prevé que la nueva fábrica entre en funcionamiento en un plazo de 30 meses Este proyecto eliminará la huella de carbono de sus botellas de aceite Castillo de Canena comercializadas La compañía también investiga científicamente la relación entre el nivel y frecuencia de riego y la mejora de la calidad de sus aceites
Castillo de Canena, a través de su participada ELAION ENERGÍA, comenzará la construcción de una planta para gestionar los residuos de poda del olivar, mediante su gasificación y el aprovechamiento de la energía resultante en la producción de electricidad.
En una segunda fase, la planta incluirá una central de cogeneración eléctrica que deshidratará de manera ecológica los alperujos y alpechines -subproductos altamente contaminantes procedentes del proceso de molturación de la aceituna-, fundamental para la protección medioambiental.
Esta nueva planta, que contará con una inversión total de 50 millones de euros, se completará en unos 30 meses, aunque la primera fase (de preparación de la biomasa, briquetización y torrefacción) estará lista dentro de unos 12 meses.
Para el desarrollo de esta nueva planta, Castillo de Canena cuenta con diversos socios, entre los que destacan, la Diputación de Jaén, UNICAJA/Caja Jaén, la organización UPA y las cooperativas olivareras más importantes de la zona de La Loma, en la provincia de Jaén.
Con la construcción de esta planta, Castillo de Canena tendrá una capacidad de generación de energía eléctrica de unos 15 Megavatios y procesará unas 80.000 toneladas de restos de poda al año.
“Según estudios preliminares, este proyecto eliminará la huella de carbono de nuestras botellas de aceite Castillo de Canena puestas en el mercado”, ha explicado Francisco Vañó, director general de la compañía.
La biomasa plantea claros beneficios de tipo medioambiental, económico (por los ingresos producidos por la venta de energía eléctrica a la red) y energético (al reducirse el consumo de energía primaria del país en la producción eléctrica, utilizando biomasa endógena en lugar de combustibles contaminantes).
Además, es un claro incentivador de empleo y genera valor añadido por la valorización energética de la biomasa y por la capacidad de aprovechamiento de subproductos del proceso para la fabricación de carbón activo, productos farmacéuticos, etc.
Este proyecto se enmarca dentro de la filosofía de la compañía, ya que además de revolucionar el sector de los aceites extravírgenes de alta gama (con sus aceites Reserva Familiar, Primer Día de Cosecha y Aceites del Siglo XXI), Castillo de Canena tiene como objetivos prioritarios invertir en I+D+i y en la conservación del medio ambiente.
“Queremos resaltar el concepto de cosechero como única gestión posible y de control empresarial que nos permite innovar en todos los procesos: agronómicos, de molturación, de conservación de todas las propiedades del aceite, etc. y conseguir un desarrollo sostenible en todos los eslabones de la cadena de valor”, ha afirmado Francisco Vañó.
A esta fuerte inversión para una empresa de su tamaño se suman los cerca de 900.000 euros destinados a inversiones en I+D+i acometidas por la compañía en los últimos 6 años. Cifra que tiene previsto duplicar en los próximos 4 años.
En este campo, para mejorar la calidad de sus aceites, Castillo de Canena está investigando el establecimiento de parámetros científicos en las relaciones entre el nivel y la frecuencia de riego y su influencia en las características químicas y organolépticas del aceite.
“El objetivo es maximizar el potencial productivo del olivar optimizando el consumo de agua, estableciendo una metodología que facilite la agricultura de precisión a la hora de tomar decisiones basadas en las variaciones del diámetro del tronco, del clima, del suelo, la humedad, etc. mediante muestreos protocolizados y técnicas de teledetección para medir esta variabilidad”, ha señalado el director general de la compañía.
Castillo de Canena es socio coordinador y presidente del Fondo Tecnológico “OLIVIUM”, gestionado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que integra varias explotaciones olivareras de Andalucía, Extremadura y Castilla –La Mancha que persiguen este objetivo.
Castillo de Canena
Con una historia olivarera que arranca en 1780, la empresa toma el nombre del castillo familiar que se alza en la loma del municipio de Canena, en la provincia de Jaén. En esta tierra de tradición olivarera, esencia de la geografía andaluza, la compañía cuenta con olivos familiares que conforman una bella finca de regadío situada a las faldas de Sierra Magina, a orillas del Guadiana Menor, en el entorno histórico de Úbeda y Baeza.
Partiendo del cuidado de sus propios olivos de variedad picual, arbequina y royal, la familia Vañó controla personalmente todo el proceso de elaboración de sus aceites de oliva virgen extra hasta que llegan al punto de venta.
