Envipco analiza el estado actual del SDDR en España y las oportunidades para desarrollar una infraestructura de recogida adaptada para 17.000 millones de envases al año. La diversidad del comercio español, el peso del turismo y las diferencias territoriales exigirán combinar distintas soluciones de recogida automatizada y manual. España podría necesitar entre 20.000 y 35.000 máquinas de devolución.
España afronta uno de los mayores retos de implantación de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) de Europa. Con un volumen estimado de 17.000 millones de envases de PET y aluminio al año, más de 500.000 puntos de venta de bebidas, incluidos comercios y establecimientos de hostelería, y más de 8.000 municipios, el futuro sistema requerirá una extensa infraestructura de devolución adaptada a las particularidades geográficas y comerciales del país.
En este contexto, Envipco, compañía de referencia internacional en el ámbito de los Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), analiza el estado actual del mercado español y las principales oportunidades para desarrollar una red de retorno accesible y eficiente.
Según estimaciones de Envipco, España podría necesitar entre 20.000 y 35.000 máquinas de devolución, aunque su distribución dependerá del diseño definitivo del sistema, las necesidades de cada territorio y la combinación de recogida automatizada y manual.
Una infraestructura adaptada a la diversidad territorial y comercial
La implantación del SDDR responde al incumplimiento de los objetivos de recogida separada de botellas de plástico de un solo uso. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), España alcanzó una tasa del 41,3% en 2023, frente al objetivo del 70%, lo que activó la obligación de implantar este sistema. Por su parte, en los países europeos que cuentan con un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), la tasa media de recogida se sitúa en torno al 90%, alcanzando tasas de entre el 98% y el 99% en aquellos con mejores resultados.
Aunque la normativa española establece noviembre de 2026 como plazo para su puesta en marcha, el SDDR nacional todavía no está operativo.
Actualmente, siguen pendientes la autorización del operador o de los operadores del sistema, la definición de su modelo de funcionamiento y la aprobación por parte del Gobierno de un nuevo real decreto que alinee la normativa española con el reglamento europeo de envases. Estos elementos son necesarios para articular la puesta en marcha efectiva del sistema, pero no modifican por sí solos el plazo legal de implantación: cualquier cambio del calendario deberá formalizarse mediante el instrumento normativo correspondiente.
El sistema contempla un depósito reembolsable de al menos 0,10 euros por envase, según la normativa vigente. Sin embargo, todavía deben concretarse aspectos operativos como el importe definitivo, los procedimientos de cobro y devolución y las condiciones de participación de los establecimientos.
La configuración del mercado español plantea necesidades muy diferentes según el tipo de establecimiento y su ubicación. En grandes ciudades y áreas comerciales, los supermercados e hipermercados podrán concentrar elevados volúmenes de devoluciones, mientras que los pequeños comercios necesitarán soluciones adaptadas a sus limitaciones de espacio y personal.
El turismo y la hostelería también serán factores determinantes. En destinos turísticos, zonas costeras y áreas con elevada afluencia de visitantes, el consumo fuera del hogar exigirá estudiar alternativas que faciliten la devolución de envases. Asimismo, en los municipios rurales será fundamental garantizar la proximidad de los puntos de retorno.
Otras ubicaciones como centros comerciales, estaciones de transporte, universidades o instalaciones deportivas podrían contribuir a ampliar la accesibilidad del sistema, dependiendo de su configuración definitiva.
“El reto de España va más allá del volumen de envases: exige una red de devolución adaptada a cada territorio. Combinar distintos formatos de recogida será clave para facilitar la participación del consumidor y la integración del sistema en los comercios”, señala Myriam Galmés, EU Business Development Director de Envipco.
Tecnología y planificación para impulsar el futuro SDDR
La implantación del sistema requerirá inversiones en máquinas de devolución automatizada (reverse vending machines o RVM), soluciones de recogida manual, almacenamiento, logística y sistemas digitales de trazabilidad.
La elección de la infraestructura dependerá, entre otros factores, de la estrategia de cada establecimiento, del papel que quiera desempeñar en el sistema de depósito, del volumen de envases y de su capacidad operativa. La automatización permite identificar y registrar los envases y gestionar el reembolso de los depósitos. La compactación contribuye a reducir el fraude y optimiza el almacenamiento y el transporte. La recogida manual puede ser una alternativa adecuada para menores volúmenes.
Para recuperar el depósito, los envases deberán conservar los elementos necesarios para su identificación, como la etiqueta y el código de barras, evitando deformaciones que impidan su reconocimiento.
La experiencia internacional demuestra que el despliegue de un SDDR requiere planificación anticipada. Aunque la autorización del operador es un paso fundamental para organizar la infraestructura, el calendario de implantación deberá ajustarse a las obligaciones legales aplicables.
“Anticipar la planificación y adaptar la tecnología a cada establecimiento será clave para la eficiencia del sistema. La experiencia internacional confirma que su éxito depende de facilitar la devolución al consumidor e integrar la recogida en la operativa comercial”, afirma Galmés.
Para Envipco, el futuro despliegue del SDDR representa una oportunidad para modificar y modernizar la recogida de envases en España, mejorar la recuperación de materiales y contribuir al objetivo europeo del 90 % de recogida separada de determinados envases de bebidas para 2029.


