El grupo Prosol, matriz de Grand Frais, ha reafirmado su compromiso con un modelo de crecimiento sostenible y de impacto positivo durante el 40 Congreso AECOC de Gran Consumo, donde su consejero delegado, Jean-Paul Mochet, destacó la importancia de la cercanía, la cooperación y la responsabilidad compartida como pilares del negocio.
Con una red de más de 300 tiendas y una plantilla que supera los 10.000 empleados, la compañía mantiene un sólido crecimiento apoyado en un propósito claro: ofrecer productos frescos, saludables y de calidad, al tiempo que refuerza su vínculo con productores y consumidores. “El cliente es el verdadero jefe de la empresa”, recordó Mochet, insistiendo en que la misión de Grand Frais es promover una alimentación equilibrada y accesible para todos, en un contexto en el que la salud pública se ha convertido en una prioridad social.
La empresa francesa llega actualmente a ocho millones de hogares y trabaja para ofrecer una experiencia de compra sensorial y completa, concebida para poner en valor la autenticidad de los productos frescos. Cada tienda se plantea como un espacio donde la compra se convierte en una experiencia inmersiva, un recorrido que invita a descubrir sabores, texturas y orígenes.
En el ámbito del crecimiento, Grand Frais planea duplicar su red de establecimientos en los próximos años, con la meta de alcanzar entre 700 y 900 tiendas, mientras su enseña Frais aspira a llegar a las 1.000 unidades. El grupo también mantiene su expansión internacional, con Italia como mercado clave por su afinidad cultural con el consumo de productos frescos, y España como destino potencial por la fortaleza de su sector agroalimentario y la demanda de productos locales de calidad.
Durante su intervención, Mochet reivindicó una relación justa y equilibrada con los productores, recordando que “un precio justo no significa necesariamente un precio bajo”. Subrayó que detrás de cada producto hay personas, talento y esfuerzo, y que la sostenibilidad del sistema depende de que todos los eslabones —productores, distribuidores y consumidores— se beneficien de forma equitativa.
El grupo Prosol mantiene un modelo basado en la colaboración directa con los productores, eliminando intermediarios y garantizando un control más ético y eficiente de la cadena. Sus relaciones de larga duración con proveedores, incluidos varios españoles con más de tres décadas de colaboración, son ejemplo de una filosofía que prioriza la proximidad humana y los valores compartidos por encima de la mera cercanía geográfica.
“Proximidad significa compartir, cooperar y construir juntos”, señaló Mochet, quien también hizo hincapié en el papel de las personas en un mundo cada vez más automatizado. En sus palabras: “Debemos asegurarnos de que la voz humana siga siendo más fuerte que la del algoritmo”.
Con una facturación anual superior a 4.200 millones de euros, el grupo francés busca seguir creciendo sin renunciar a su esencia: crear bienestar colectivo, fomentando el progreso de los productores, el compromiso de los empleados y la satisfacción de los consumidores.
