● Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, que la FAO dedica este año a la innovación, la compañía navarra pone el foco en los proyectos que trabaja para aprovechar mejor los alimentos en toda la cadena. ● En España a lo largo del 2025 se desperdiciaron 1.129,91 millones de kilos de alimentos y litros de bebidas, la primera subida tras cuatro años de descensos. ● El proyecto CIRCFOOD en el que Grupo IAN participa desde 2023 junto al CNTA y otras cinco empresas navarras, ha logrado convertir subproductos agroalimentarios en ingredientes para nuevos productos
Cada año, el Día Mundial de la Alimentación nos recuerda una paradoja que sigue sin resolverse: se produce comida suficiente, pero una parte importante nunca llega a comerse. Este año la FAO ha elegido como lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, y Grupo Alimentario IAN ─propietario de marcas como Carretilla, IAN, Taboada, La Noreñense y Comaro─, aprovecha la fecha para explicar cómo la investigación y la tecnología se han convertido en sus principales herramientas para reducir el desperdicio, desde la planta de producción hasta la despensa de casa.
Un problema que se frena, pero no desaparece
Según el Informe Anual de Desperdicio Alimentario 2025, presentado en septiembre por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en España se desecharon el año pasado 1.129,91 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, dentro y fuera del hogar. Son un 19,2 % menos que en 2020, pero un 0,4 % más que en 2024: la tendencia a la baja se ha detenido.
Cada persona tiró de media 24,3 kilos o litros. Y casi todo ocurre en los hogares, que concentran el 97,5 % del desperdicio medido. Los alimentos que se compran y no llegan a utilizarse siguen siendo una de las principales causas.
A escala global, el último Índice de Desperdicio de Alimentos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) cifró en 1.050 millones de toneladas los alimentos desperdiciados en un solo año. A eso se suma, según la FAO, en torno a un 13 % de la comida que se pierde en la cadena de suministro antes de llegar a la venta. Las pérdidas y el desperdicio de alimentos generan entre el 8 % y el 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
De subproducto a ingrediente: el caso CIRCFOOD
Para Grupo IAN, buena parte de la respuesta empieza mucho antes de que el producto llegue a la tienda. El ejemplo más claro es CIRCFOOD, un proyecto de I+D+i en el que el grupo colabora con el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) y otras cinco empresas navarras, y que trabaja sobre una pregunta sencilla: qué hacer con los subproductos que genera la industria agroalimentaria y que hoy apenas tienen salida.
La respuesta ha pasado por procesos de elaboración avanzados que permiten recuperar esas materias primas y devolverlas a la alimentación en forma de ingredientes funcionales. Grupo IAN se incorporó al proyecto en 2023, y su primera fase se completó en 2025 dando sus primeras muestras de producto: cremas que incorporan estos ingredientes. “Lo que para una industria es un subproducto puede ser, con la tecnología adecuada, un ingrediente con valor nutricional”, explica Cristina Sanz, responsable de I+D+i de Grupo Alimentario IAN en la planta de Villafranca. “CIRCFOOD nos ha demostrado que esa transformación es viable en un producto real, no solo en el laboratorio. Ahora el reto es llevarla a escala”.
A esta línea de economía circular se suma la optimización constante de los procesos productivos. El grupo trabaja para reducir al mínimo los residuos que genera su actividad industrial, reciclar todo lo posible y facilitar que los recursos que no utiliza se aprovechen como subproductos en otros sectores e industrias. El aprovechamiento integral de las materias primas y la eficiencia de toda la cadena agroalimentaria figuran entre los ejes de su plan de sostenibilidad.
Menos pérdidas en la fábrica, más vida útil en el hogar
La innovación también se aplica al control de la producción. Con AgroFluid, desarrollado junto al Gobierno de Navarra, Grupo IAN ha incorporado controles automáticos y en continuo de seguridad alimentaria y calidad en sus procesos. “Cuanto antes detectas una desviación en la línea, menos producto tienes que apartar”, añade Cristina Sanz.
Pensando en el hogar, donde se produce casi todo el desperdicio, el grupo elabora conservas y platos preparados esterilizados que se mantienen en perfectas condiciones durante meses sin necesidad de frío hasta su apertura. Es una forma de dar margen a quien compra y de reducir lo que acaba en la basura por temas de caducidad. A ello se suman los envases monoración, que permiten abrir solo la cantidad que se va a consumir y evitan desechar producto ya abierto.
El trabajo en I+D+i se completa con dos líneas orientadas a ajustar la alimentación a cada necesidad. PlentyFOOD, también con el Gobierno de Navarra y otras empresas, desarrolla alimentos saludables con distintos niveles de saciedad para optimizar la ingesta de energía y nutrientes en personas en situación de malnutrición. SeniorFOOD, por su parte, diseña nuevos platos adaptados a la población mayor.
Cuando sobra, que llegue a otra mesa
Grupo IAN ya trabajaba en estas líneas antes de que la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario fijara un orden claro para toda la cadena: primero evitar el desperdicio, después donar lo que sigue siendo apto para el consumo, a continuación transformarlo o aprovecharlo como subproducto en otra industria y, solo en último lugar, tratarlo como residuo. Por eso, la nueva norma apenas ha supuesto cambios en su forma de trabajar.
En la donación, el segundo escalón de esa jerarquía, Grupo IAN mantiene un canal directo y estable con los Bancos de Alimentos y con la ONG Ayuda Contenedores para que los excedentes aptos para el consumo no acaben convertidos en desperdicio y lleguen a colectivos en situación de vulnerabilidad. Por esta vía donó más de 499 toneladas de alimentos en 2025.
“La ley ha puesto por escrito algo que en la industria ya teníamos claro: lo primero es no generar desperdicio y, cuando hay excedente, que vuelva a la mesa de alguien”, señala Pilar Ariztegui, responsable de Sostenibilidad y RSC de Grupo Alimentario IAN. “Por eso trabajamos a la vez en cómo diseñamos el producto, en cómo controlamos el proceso y en cómo gestionamos lo que sobra. Ninguna de esas piezas funciona sola”.
Estos proyectos forman parte del nuevo Plan de Sostenibilidad y RSC 2026-2030 del Grupo IAN, construido a partir de un estudio de doble materialidad y que amplía su contribución a 14 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con especial atención al ODS 2 (Hambre cero) y al ODS 12 (Producción y consumo responsables).


