Situado en Coral Beach, en la famosa Milla de Oro de Marbella, Cà Maréin es un nuevo destino frente al mar que combina una cocina italiana refinada con una zona elegante de playa privada. Respaldado por Fortune Family Group, grupo de hostelería con sede en el Reino Unido y responsable del restaurante con estrella Michelin Lita, en Marylebone, Londres, Cà Maréin está dirigido en cocina por el chef patron Emanuele Pollini.
Con un restaurante de 200 cubiertos y vistas abiertas al mar y a uno de los litorales más conocidos de España, Cà Maréin se articula como una sucesión de espacios que difuminan los límites entre una experiencia y otra. Dos terrazas abiertas se integran con el paseo marítimo y siguen hasta las tumbonas de la playa, ofreciendo a los clientes acceso directo al mar. Una tercera terraza acristalada permanece completamente abierta durante el día para aprovechar la brisa marina y el aire fresco, y puede cerrarse por la tarde o cuando el tiempo lo requiere, creando un ambiente más íntimo y acogedor. Varios bares se distribuyen por el espacio, creando distintos ambientes y ritmos sociales en lugar de concentrar la experiencia en un único punto.
Los platos son precisos, pero deliberadamente sencillos, inspirados en la cocina costera italiana y en el Mediterráneo. Sin resultar demasiado formal ni ceremonial, el menú se integra de forma natural en la vida junto al mar y celebra la afinidad culinaria con esta ubicación privilegiada.
El Menú
La propuesta gastronómica de Cà Maréin se basa entre una cocina italiana relajada y se inspira en el paisaje mediterráneo que rodea Marbella. Pescados, carnes y verduras siguen el ciclo natural del año, desde las capturas del día y los productos de principios de primavera hasta las setas silvestres y las trufas cuando llegan los meses más fríos.
Nacido en Cesena, en Emilia-Romaña, Emanuele comenzó su carrera en la costa adriática italiana, trabajando en restaurantes donde el pescado dependía de la disponibilidad, el clima y la temporada. Esta primera relación con el mar sigue siendo fundamental en su cocina en Cà Maréin, donde los productos locales y españoles se interpretan desde una mirada culinaria italiana.
El pescado y el marisco ocupan un lugar central en el menú, con el pescado del día expuesto en la pescadería del restaurante. Puede llegar a la mesa en crudo, simplemente aliñado, cocinado al carbón o preparado siguiendo recetas de distintas regiones costeras de Italia. Acompañan la propuesta una selección de carnes, verduras de temporada, pasta fresca hecha a mano y pizzas. El enfoque es sencillo: ingredientes excepcionales, una cocina precisa y la generosidad propia de la mesa mediterránea.
Entre los antipasti se encuentra una selección de los mejores pescados y mariscos del día, como el Carpaccio de Lubina, terminado con bottarga Oro di Cabras, junto a clásicos italianos como el Vitello Tonnato o el Fritto Misto. Entre los primi destacan la Lasaña Casera de Cabracho y los Gnocchi de Patata con Gambas Rojas, Tomates Datterini, Bisque de Gamba y Albahaca. Entre los platos principales, la Dorada all’ Acqua Pazza, una conocida forma de cocinar el pescado en el sur de Italia, y la Lubina a la Parrilla con Salmoriglio, un condimento típico de la cocina siciliana.
Los productos españoles se incorporan al menú con el mismo espíritu. La carne de vacuno gallega se sirve con una salsa de pimiento verde, en una interpretación del clásico Filetto al Pepe Verde, mientras que la Cecina de Buey se combina con Fior di Latte di Agerola y Parmigiano Reggiano sobre una pizza fina y crujiente.
Bebidas y Carta de Vinos
Las bebidas están pensadas para acompañar los días relajados junto al mar, comenzando con una cuidada selección de cócteles refrescantes, para luego dar paso a una amplia carta de vinos elegida minuciosamente para acompañar los platos. Junto a los aperitivos clásicos italianos como el Americano y el Negroni, la lista de cócteles ofrece tanto combinados tradicionales como reinterpretaciones frescas con frutas de temporada, hierbas y especias presentes en sus creaciones de autor.
El Melon Spritz combina ginebra, Martini Bianco, St-Germain, melón y hierbaluisa, mientras que el Tonka Sbagliato mezcla vermú, Aperol, Campari y Prosecco con cereza y haba tonka. El Padrón Margarita combina tequila y mezcal con mango, pomelo y jalapeño.
La carta de vinos pone el foco en Italia y España y se complementa con referencias de Francia y una amplia selección de champagnes de pequeños productores y grandes casas. Entre las opciones por copa se encuentran Albariño gallego, blancos andaluces, Barolo, Borgoña y rosados de Provenza, además de jereces, vinos dulces, grappa y digestivos italianos para terminar.
El diseño de interiores
El cuidado diseño de Cà Maréin invita a los que visitan a moverse con fluidez por el espacio a lo largo del día: café, playa, almuerzo, aperitivo, cena; un ambiente abierto y sin prisas que refleja el ritmo tradicional de los largos días que se transforman en noches despreocupadas a orillas del Mediterráneo.
En lugar de importar íntegramente el ambiente italiano a España, Cà Maréin permite que Andalucía lo redefina. La identidad italiana permanece presente en el refinamiento, los materiales naturales y la elegancia sobria, pero se suaviza con la espontaneidad de la vida costera, impregnada de la sensibilidad andaluza.
La piedra en cálidos tonos de arena, la madera natural, el ratán trenzado y los tejidos neutros y suaves evocan las rocas desgastadas por el sol y el mar, en lugar de competir con el entorno natural. Los detalles gráficos en negro y los patrones geométricos de mosaico aportan ritmo y contraste sin caer en excesos decorativos, mientras que el mobiliario metálico y las telas texturizadas añaden carácter, garantizando un ambiente relajado a pie de playa.
El diseño incorpora elementos artesanales y texturas trenzadas como parte de su propuesta material. El lino dispuesto en techos y pérgolas filtra con suavidad la intensidad del sol, permitiendo que la luz natural siga siendo la protagonista de la experiencia y fomentando aún más la fluidez entre los espacios abiertos y cerrados.
Tras la vinoteca del club, un comedor privado para entre ocho y diez personas ofrece un entorno más tranquilo e íntimo, sin alejarse de la energía del restaurante.
El resultado no es tradicionalmente italiano ni abiertamente andaluz, sino un espacio moldeado por la luz, el mar, la brisa salina y unos productos excepcionales, creando un ambiente y una atmósfera propios de Cà Maréin.


