Con estas dos nuevas incorporaciones, la firma cántabra suma siete tiendas en Madrid y doce en el total del territorio nacional
Madrid suma dos nuevas paradas imprescindibles para los amantes del buen producto. Doña Tomasa continúa consolidando su presencia en la capital con la apertura de dos nuevas tiendas en Aravaca (Calle Baja de la Iglesia, 20) y Bernabéu (Calle Gutiérrez Solana, 3), dos ubicaciones clave que refuerzan su apuesta por una ciudad donde la despensa cántabra ha encontrado un público fiel y creciente.
Ambos espacios nacen con la vocación de trasladar el universo Doña Tomasa al día a día madrileño. Tiendas que invitan a entrar sin prisa, donde cada detalle acompaña a una cuidada selección de producto: desde sus reconocidas anchoas del Cantábrico hasta una colección completa de conservas, dulces tradicionales, una bodega seleccionada y propuestas gourmet pensadas para regalar o compartir.
La apertura en Aravaca responde a una ubicación estratégica en una de las zonas residenciales con mayor proyección de la capital, un enclave donde conviven ritmo urbano y cercanía de barrio.
Por su parte, el nuevo punto en la zona de Bernabéu se sitúa en un área de alto tránsito y visibilidad, en pleno eje gastronómico y comercial, reforzando la presencia de la marca en uno de los entornos más dinámicos de Madrid.
“Madrid es una ciudad clave para nosotros. Aquí el producto cántabro se entiende, se valora y se disfruta. Estas nuevas aperturas nos permiten estar más cerca de nuestros clientes y seguir compartiendo nuestra forma de entender la gastronomía”, señala Iván Barranco, CEO de Doña Tomasa.
“Queremos que cada tienda refleje nuestra esencia: espacios con personalidad, donde el producto es protagonista y donde cada visita se convierte en una experiencia para todos los sentidos”, ha añadido Barranco.
Con estas dos nuevas incorporaciones, Doña Tomasa suma siete tiendas en Madrid y doce en el total del territorio nacional. Continúa, así, tejiendo su red de tiendas propias, consolidando un modelo que combina tradición, calidad y una forma cercana de acercar el producto gourmet al consumidor final. Madrid, una vez más, confirma su papel como uno de los principales escaparates para la esencia cántabra.




