Más de diez años después de su apertura, Cabaña Marconi, el innovador proyecto gastronómico de Marcos Olazábal Janson, continúa posicionándose como uno de los grandes referentes de la cocina escandinava en nuestro país. Su propuesta, pionera en acercar al público español sabores nórdicos auténticos, se ha convertido en un destino imprescindible para los amantes de la gastronomía.
Desde sus inicios, Cabaña Marconi ha destacado por ofrecer una experiencia culinaria única, basada en platos tradicionales del norte de Europa que solo pueden encontrarse en este establecimiento. Entre sus especialidades, sobresalen las clásicas toast skagen, elaboradas con gambas y un toque de eneldo; los arenques marinados, preparados según recetas tradicionales; y diversas creaciones a base de salmón, uno de los pilares de la cocina nórdica. Cada plato refleja la dedicación del equipo por mantener la autenticidad de las técnicas y sabores de origen, combinándolos con un trato impecable y una cuidada selección de productos.
Invierno con vistas: la terraza más deseada está en Cabaña Marconi
Hace más de una década, el fundador Marcos Olazábal Janson transformó un antiguo merendero en un refugio gastronómico inspirado en los paisajes nórdicos. Desde entonces, Cabaña Marconi se ha convertido en un referente de la temporada invernal, donde los visitantes pueden saborear una carta única mientras se sienten inmersos en el paisaje natural del Encinar de los Reyes.
El diseño del espacio es uno de sus mayores atractivos: la cabaña, completamente acristalada, permite contemplar el exterior en cualquier época del año. Su interior, decorado con sensibilidad por Sophia Olazábal, hermana del fundador, invita a relajarse en un ambiente cálido que combina madera, luz y diseño escandinavo. El resultado es un entorno idílico que ofrece una conexión íntima con la naturaleza incluso en los días más fríos.
Cocina viajera
A pesar de ser reconocido como uno de los principales referentes de la cocina nórdica en Madrid, Cabaña Marconi articula una propuesta culinaria mucho más amplia. Su carta responde a un estilo propio, fruto de los viajes y experiencias gastronómicas de su fundador, Marcos Olazábal Janson, quien incorpora nuevas recetas a partir de cada destino recorrido. El resultado es un mapa gastronómico personal, donde conviven sabores nórdicos, y mediterráneos en un mismo lenguaje culinario.
La influencia escandinava permanece como columna vertebral del proyecto, con platos icónicos como las albóndigas suecas, el salmón marinado con salsa de eneldo, el salmon al vapor o los arenques marinados, todos ellos emblemas del recetario nórdico.
Sin embargo, la carta se expande más allá del norte de Europa. La presencia de crêpes de espinacas y postres como crêpes de dulce de leche remiten a la tradición francesa; mientras que la vinagreta francesa aporta matices franceses frescos y equilibrados a diversas preparaciones.
La influencia italiana se aprecia en platos como los raviolis clarita con nata y parmesano, expresión de la cocina de pasta clásica reinterpretada con un sello propio.
De la cultura anglosajona aparecen recetas como el roast beef con puré de patata y cebolla caramelizada y la hamburguesa Marconi, incorporadas desde un prisma contemporáneo que prioriza la calidad del producto.
A todo ello se suma el steak tartare, con ecos de la cocina centroeuropea, y especialidades de producto como los calamares en su tinta con arroz blanco, una referencia a la tradición gastronómica española.
Esta diversidad refleja un hilo conductor claro: una cocina internacional moldeada por las vivencias personales de su creador. Cada plato parece responder a un recuerdo, un hallazgo o una etapa vital, construyendo una narrativa culinaria que trasciende fronteras sin perder coherencia.
Así, Cabaña Marconi no solo acerca al público madrileño lo mejor de la tradición escandinava, sino que despliega una oferta global que celebra la curiosidad viajera de su autor. En su carta conviven culturas, técnicas y sabores reinterpretados bajo una mirada personal, dando lugar a una propuesta única en la ciudad.
