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Miércoles 26 de septiembre de 2018
14/08/2018
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Egipto, un país de biodiversidad

 En contraposición a lo que muchos puedan pensar, Egipto cuenta con una variada flora y fauna. El valle del Nilo y el desierto han fomentado la proliferación de plantas y seres vivos con diferentes necesidades que habitan en las distintas localizaciones de este país mediterráneo.

La fauna en Egipto

Para aquellos que no han disfrutado aún de un tour por Egipto puede resultar llamativo que este país cuente, por ejemplo, con unas 300 variedades de aves que le conceden una interesante riqueza ornitológica. No obstante, en el imaginario popular en animal que más se identifica con Egipto probablemente sea el camello. Habitan en las zonas más desérticas del país, aunque para los turistas lo más fácil es encontrarlos en las inmediaciones de las famosas Pirámides de Guiza, donde los camelleros ofrecen paseos en torno a uno de los paisajes más singulares del mundo.  

El cocodrilo es otro de los animales que se suele relacionar con Egipto. Para verlos hay que desplazarse hasta el lago Nasser, ya que desde la creación de la presa de Aswan es complicado encontrarlos en el Nilo. A pesar de todo, algunos ejemplares pequeños se cuelan y deciden pasear por la costa de este río que es el segundo más largo del mundo. Hablando del Nilo, hay que señalar la variedad de peces que viven en sus aguas, sustento para los pescadores locales, que viven de su comercio y que también recurren al autoconsumo.  

En efento, no solo sobre la superficie se aprecia la diversidad de la fauna en Egipto. Si por algo es atractivo este destino, aparte de por su legado histórico, es por sus bellísimos fondos marinos. Recordemos que a lo largo de toda la costa del mar Rojo abundan los arrecifes de coral. Sólo el Parque Nacional de Ras Mohammed -uno de los lugares predilectos de los buceadores- es el ecosistema en el que habitan cerca de 220 especies de corales de las cuales 125 corresponden a corales blandos.

 

Flora en Egipto

 

Las plantas son una parte sustancial en las vidas de los egipcios. De ellas obtienen numerosas esencias y aceites esenciales que emplean en su día a día para muy diversos usos, medicinales y estéticos. En ocasiones las mezclan generando olores tan orientales que inmediatamente evocan en la nariz occidental el recuerdo de otros tiempos.

 

Entre las flores, quizás las más famosas sean la flor de loto y la flor de papiro. Ya en el Antiguo Egipto se utilizaban para representar al Alto Egipto, la flor de loto, y al Bajo Egipto, la flor de papiro. El loto, apreciado por su aroma suave y duradero, era muy usado como esencia por las mujeres, costumbre que hoy en día se mantiene. 

 

Por su parte, los árboles más conocidos son la palmera datilera y el nenúfar azul, que son también los más abundantes. Quien navega por las orillas del Nilo, aprecia una vegetación muy variada, destacando árboles como la Balantye aegyptiaca o la Acacia Tortilis; esta última suele encontrarse en las zonas donde comienza a manifestarse el desierto.

 

Seguro que a más de uno le llama le atención encontrar en estas tierras cipreses, olmos, eucaliptos o mirtos, así como ciertas clases de árboles frutales. Estas especies fueron introducidas en el país con la expectativa de que se adaptaran bien al clima y, una vez constatados los buenos resultados, se apostó por extender las plantaciones.

 

Como puede verse, Egipto es historia, es desierto, es Nilo…, pero también es flora y fauna.

 

 



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