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Sábado 15 de diciembre de 2018
22/05/2018
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Don Fadrique: La familia Sánchez Monje

“Aquí se viene a vivir... aquí se viene a soñar.”

Los dos hermanos sintieron desde muy jóvenes la vocación de la hostelería, “aparcando sus carreras profesionales” para dedicarse a ella en cuerpo y alma.

Los hermanos Sánchez Monje

Manuel y Nicolás Sánchez Monje en su restaurante «Don Fadrique».

 

Los hermanos Sánchez Monje son las figuras detrás de Don Fadrique. Con un largo recorrido en el mundo de la restauración y pese a tener unos estudios superiores totalmente ajenos a ella, finalmente decidieron seguir su vocación y formarse en lo que realmente les gustaba, la hostelería.

  • Nicolás, el mayor, se formó en la Escuela de Hostelería “Fonda Veracruz” de Salamanca y en el IFE de Madrid. Después de trabajar en establecimientos como el AC Santo Mauro*****, Zalacaín, Hotel Ritz*****, El Sumiller… continua su preparación en Francia, en el hotel Plaza Athénée de Paris y en la escuela de hostelería de Saint Michelle Mon Mercure, donde ejerce como profesor en prácticas, aprendiendo sus interesantes métodos de enseñanza. Con un perfil más creativo, además de encargarse del diseño y ejecución de los platos, es el sumiller.

 

  • A su vez, Manuel trabajó con diferentes chefs como Joan Piqué en Más de Torrent, José Escat, Andoni Luis Aduriz en Mugaritz**. Es el más técnico de los dos, gestiona la parte empresarial.

Siendo solo unos adolescentes -de 15 y 14 años, respectivamente-  y mientras continuaban con sus estudios secundarios, abrieron un bar que ellos atendían los fines de semana, teniendo contratado personal para hacerlo el resto de días. Actualmente, este local está alquilado, siendo la primera base para crear el patrimonio que les ha permitido llegar al restaurante actual.

 

La familia

La familia Sánchez Monje.

 

Hay dos personajes que son la clave de esta historia, ellos son Nicolás Sánchez Sánchez y Ángela Monje González, sus padres. Dos pilares fundamentales para el desarrollo del negocio:

  • Su padre, visionario del negocio,  es quien propone crear un restaurante con vistas a Alba de Tormes, planta del que ahora conocemos. Se encarga del cuidado de la huerta y el ganado, ovejas y gallinas, imprescindibles para presentar un producto de primera calidad.

 

  • Su madre, con su tesón y apoyo sin titubeos, es el alma del proyecto. Con su mano para los guisos tradicionales, fue quien les formó en el sabor de la memoria, enseñándoles los platos que ahora ellos versionan dándoles un giro de actualidad.

 

La gastronomía

Ellos mismos la definen como “la proyección de nuestra experiencia hacia una cocina de sensaciones, cuyo principal elemento es el producto estacional”. Aúnan experiencia, conocimientos y evolución para desarrollar una cocina fresca de temporada y una cuidada presentación para el disfrute de los sentidos, dándole especial relevancia a los extraordinarios productos que proceden de la tierra salmantina.

 

Los menús y la carta

De izquierda a derecha y de arriba abajo: (1) Cordero lechal al barro con apionabo y setas. (2) Aceituna negra rellena de queso y anchoa. (3) Limón serrano. (4) Berenjena con grasa vegetal y su caldo.

Para disfrutar de la experiencia gastronómica, se puede elegir entre uno de sus tres menús:

 

  • El sabor de la memoria: “Lo que buscamos en conmover la memoria por una razón concreta, puede ser desde algo tan sencillo como servir en una cazuela de barro hasta aspectos más complejos de los sabores” nos dice Nicolás, el chef. Atraer sensaciones y recuerdos a través de productos y elaboraciones tradicionales, actualizando ligeramente las recetas de nuestras madres y abuelas para llevarnos a los sabores de antes.

De este menú, Nicolás Sanchez Monje destaca el Bacalao de huerto, una de las muchas recetas en las que los monjes carmelitanos preparaban este alimento, la única proteína que consumían.

 

  • Denominación de origen: Totalmente vinculado al cerdo ibérico, que está presente en todas las elaboraciones. “Somos un poco atrevidos, en cuanto al producto y a la manera de trabajarlo. Buscamos que se prueben todos los cortes del ibérico.”

 

  • Instinto: Es el más extenso, llamado así debido a que es por el instinto por lo que se guían ambos cocineros a la hora de diseñar y elaborar sus platos. También es el menú que incluye más técnica, es el más vanguardista. “Nos dejamos llevar un poco más por lo que nos gusta  -dicen los hermanos- , por nuestra intuición de cocineros, por la libertad creativa.”

También se ofrece la posibilidad de comer a la carta, en la que se encuentran platos extraídos de los propios menús, clásicos mantenidos por su éxito entre los comensales…



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