La innovación sigue demostrando su capacidad de atracción en el sector de gran consumo, aunque cada vez más condicionada por el contexto económico. Según un estudio elaborado por AECOC Shopperview en colaboración con Gelt Solutions, dos de cada tres consumidores (66%) se muestran satisfechos con los productos nuevos que adquieren, y más de la mitad (55%) repite compra.
Sin embargo, el encarecimiento del ticket de la compra y la presión inflacionista están marcando el ritmo de la innovación. El informe, basado en más de 1.500 encuestas, revela que el 76% de los consumidores evita comprar novedades por su mayor precio, mientras que un 52% reconoce llegar justo a final de mes. Este contexto limita tanto la demanda como la apuesta innovadora de las compañías.
De hecho, datos de Kantar reflejan que la innovación en el sector ha caído un 48% desde 2010, afectada por el aumento de los costes de desarrollo y el elevado riesgo de fracaso: ocho de cada diez lanzamientos no prosperan. Aun así, el 42% de las empresas sigue considerando la innovación como una palanca clave de crecimiento.
“El contexto actual obliga a las marcas a afinar mucho más dónde y cómo innovan. El consumidor sigue interesado en probar novedades, pero el precio se ha convertido en una barrera decisiva”, explica Guillermo Peña, Global Revenue Director de Gelt.
Interés latente, pero más exigente
A pesar de la sensibilidad al precio, el interés por la innovación se mantiene. El 71% de los consumidores ha probado algún producto nuevo en su última compra y un 53% se declara abierto a hacerlo. El punto de venta continúa siendo el principal canal de descubrimiento (48%), seguido de medios tradicionales como radio y televisión (22%), el boca a oreja (19%) y las redes sociales (18%).
No obstante, el consumidor es cada vez más selectivo. El 34% considera que las novedades no responden a sus necesidades, especialmente en aspectos como el precio, la salud o la practicidad. Además, un 17% prefiere mantenerse fiel a productos conocidos, priorizando la seguridad frente al riesgo.
Cuando la innovación acierta, el impacto es claro. “Aunque el riesgo es alto, cuando el producto encaja con las expectativas del consumidor, el retorno es significativo”, destacan desde Gelt.
Entre los atributos más valorados en las innovaciones destacan el envase (20%), la mejora en la formulación saludable (17%) y factores como el formato, la sostenibilidad o la experiencia sensorial (13%). En esta línea, el 55% de los consumidores señala los ingredientes saludables como el principal eje sobre el que deberían innovar las marcas.
El dato y el canal directo ganan protagonismo
Ante este escenario, las compañías están recurriendo a nuevas estrategias para reducir la incertidumbre en los lanzamientos. Un ejemplo es la colaboración entre Mahou San Miguel y Gelt, que ha utilizado el canal directo al consumidor (D2C) como laboratorio para testar nuevos productos en un entorno controlado.
Gracias a la segmentación por tickets, la comunicación directa y la inmediatez, la iniciativa logró un 24% de engagement entre los consumidores más afines a la marca. Este enfoque refuerza el papel del dato como herramienta clave para mejorar la eficiencia de la innovación en un mercado cada vez más exigente.
“En un mercado tan saturado y sensible al precio, la clave para que la innovación prospere es reducir la incertidumbre. Para Mahou San Miguel, canales como nuestra tienda online no son solo puntos de venta, sino laboratorios vivos que nos permiten testar la adopción de nuevos productos en un entorno controlado”, señala Marina Clarimon, eCommerce Manager de la compañía.
En definitiva, el sector de gran consumo se enfrenta a un delicado equilibrio: innovar sigue siendo necesario para crecer, pero hacerlo con éxito exige una mayor precisión, apoyada en el dato y en un conocimiento más profundo de un consumidor cada vez más exigente y sensible al precio.
