El cambio en los hábitos de consumo impulsa alternativas más saludables y prácticas, en un contexto donde los ultraprocesados ya suponen un tercio de la ingesta calórica
Los alimentos artesanales listos para consumir están consolidándose como una alternativa saludable y conveniente frente a los ultraprocesados, cuyo consumo se ha triplicado en España en las últimas décadas. Este cambio responde a una mayor concienciación social hacia estilos de vida más saludables y sostenibles, lo que está impulsando la demanda de productos con menor grado de procesamiento y mejores perfiles nutricionales.
Según el informe Voz del Consumidor 2025 de PwC, el 62% de los consumidores considera que los riesgos para la salud asociados a los alimentos ultraprocesados son una preocupación mayor que factores como el precio, el valor nutricional o la sostenibilidad. A pesar de ello, estos productos representan ya aproximadamente un tercio de la ingesta calórica total en España.
La evolución de la dieta en las últimas tres décadas refleja esta tendencia: el peso de los ultraprocesados ha pasado del 11% al 32%, según un informe elaborado por 43 expertos internacionales en salud pública y nutrición y publicado en la revista científica The Lancet. Este incremento está estrechamente ligado al ritmo de vida actual, donde la inmediatez y la conveniencia han favorecido el consumo de productos listos para consumir.
Sin embargo, este tipo de alimentos, elaborados habitualmente con ingredientes de bajo coste como aceites hidrogenados y aditivos —colorantes o aromatizantes artificiales—, se asocian a un mayor riesgo de enfermedades crónicas y a la alteración de la dieta tradicional.
Mayor gasto en alimentación saludable
En paralelo, los datos reflejan un giro progresivo hacia opciones más saludables. Según el Instituto Nacional de Estadística, el gasto en alimentos saludables ha crecido más de un 30% en los últimos cinco años, por encima del 17% registrado en alimentos no saludables. Este contexto abre oportunidades para propuestas que combinen conveniencia y calidad nutricional.
En este escenario, compañías como Grupo Delgado están reforzando su posicionamiento en el segmento gourmet y artesanal. Con más de 60 años de trayectoria, el grupo apuesta por productos naturales, nutritivos y de larga vida útil, manteniendo procesos tradicionales e incorporando innovación.
Un ejemplo es Conservas La Brújula, que elabora conservas artesanales de pescado y marisco a partir de materias primas de temporada procedentes de las Rías Gallegas y otras costas españolas, seleccionadas en su momento óptimo. Frente a la percepción histórica de las conservas como productos con bajo valor nutricional y alto contenido en sodio y aditivos, esta propuesta se centra en procesos cuidadosos, transparencia y calidad de la materia prima.
Revalorización del producto y nuevas ocasiones de consumo
La revalorización de las conservas también ha estado impulsada por la hostelería, con la aparición de bares y restaurantes especializados que han contribuido a reposicionar estos productos en el mercado.
Las conservas artesanales mantienen la conveniencia y facilidad de consumo propias de los ultraprocesados, pero priorizan ingredientes de alta calidad y técnicas que preservan sus propiedades naturales. El resultado son productos más saludables y nutritivos, con un valor gastronómico superior y un precio más accesible que el consumo en restauración.
Este modelo responde a las nuevas demandas de los consumidores, cada vez más orientados hacia opciones que combinen salud, sostenibilidad y practicidad, al tiempo que promueve el respeto por los ciclos naturales y la conservación de los recursos marinos.

