Según las estimaciones de la FAO, un tercio del alimento total producido en el mundo termina siendo desechado
Ayer tuvo lugar la presentación de la Semana a favor de la Reducción de los Desperdicios Alimentarios, una de los compromisos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente incluidos en la estrategia “Más alimento, menos desperdicio”, presentada el pasado mes de abril. En su transcurso, el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, recordó que la necesidad de abordar una estrategia frente al problema de los desperdicios alimentarios trasciende de una coyuntura concreta: “forma parte del compromiso del Ministerio para trabajar a favor de la sostenibilidad de la alimentación y la agroindustria, en beneficio de toda la sociedad”.
Arias Cañete ha recordado que, para apreciar la magnitud del problema al que nos enfrentamos, según las estimaciones de la FAO, un tercio del alimento total producido en el mundo termina siendo desechado. Y, según los cálculos de la Comisión Europea, en nuestro país cerca de ocho millones de toneladas de alimentos son desperdiciados cada año. “Pero para tener una percepción completa, es necesario tener en cuenta, no sólo el impacto económico, sino también la dimensión social y ética de este problema, así como la vertiente ambiental”, ha añadido.
En este sentido, Arias Cañete ha apuntado que los avances que se logren en la reducción del desperdicio alimentario contribuirán a dar respuesta a las previsiones de la FAO para 2050, relativas a la necesidad de incrementar la producción agrícola en un 70% para alimentar a la creciente población mundial.
En colaboración con las asociaciones, organizaciones y Comunidades Autónomas que se han sumado a la Estrategia, “venimos trabajando en el desarrollo de estos compromisos" En concreto, el ministro ha desgranado las cinco grandes áreas de actuación de la Estrategia, centradas en los ámbitos relativos al conocimiento de los límites y circunstancias relativas a este problema; el establecimiento e identificación de modelos de buenas prácticas para su difusión y promoción; los aspectos normativos; la colaboración con otros agentes; y el fomento y desarrollo de nuevas tecnologías que ayuden a minimizar su magnitud.
Arias Cañete ha señalado que el objetivo de su Departamento es conocer fielmente cuáles son las pérdidas de alimentos que se producen en las distintas etapas y procesos de la cadena de alimentación, para lo que se han puesto en marcha diversos estudios “que nos permitirán disponer de información para identificar la cuantía y naturaleza de las pérdidas
alimentarias en cada eslabón de la cadena”.
Asimismo, el Ministerio está trabajando con la Fundación Española de la Nutrición en una guía nutricional que ayude a valorizar estos alimentos. “Y estamos colaborando con centros tecnológicos para avanzar en el conocimiento de la vida útil de los productos, así como con los Bancos de Alimentos, auténticos ejemplos de solidaridad y compromiso con los más
necesitados”.


