Con la celebración de la primera edición de CharcutExpo a la vuelta de la esquina, vamos a ir más allá de la celebración del evento y profundizar en el papel del comercio especializado, la transformación del punto de venta, la rentabilidad, el relevo generacional y la competencia con la gran distribución. La feria nace con la ambición de convertirse en plataforma estratégica del sector.


CharcutExpo se presenta como la primera gran feria internacional centrada exclusivamente en la charcutería y sus profesionales. ¿Qué necesidad detectaron en el mercado para impulsar un evento de estas características?
La charcutería tradicionalmente ha tenido una gran relevancia económica, cultural y gastronómica en nuestro país. Pero en los últimos años, a raíz de cambios hacia hábitos de consumo más saludables, el sector está empezando a proponer nuevos formatos de charcutería.
Con CharcutExpo queremos ofrecer un espacio que ayude a los charcuteros a ganar visibilidad y posicionarlos donde se merecen. Volver a poner en valor el oficio, pero también impulsar el sector de la charcutería. Queremos ayudar a mejorar su competitividad con productos más saludables, sostenibles y especializados, a incrementar su rentabilidad con herramientas de gestión para optimizar procesos, soluciones de digitalización, nuevos conceptos y formatos comerciales para reinventar el punto de venta como un espacio atractivo, eficiente y orientado al cliente.
Queremos poner al charcutero en el centro. No solo al producto, sino al oficio, al negocio, al mostrador, a la prescripción, a la experiencia de compra y a todo lo que hace que una charcutería pueda seguir siendo relevante en el futuro.
La feria nace con un discurso muy vinculado a la transformación del sector. Cuando hablan de “impulsar la competitividad” de las charcuterías, ¿cuáles son hoy los principales desafíos: rentabilidad, digitalización, relevo generacional, diferenciación o nuevos hábitos de consumo?
Diría que todos esos desafíos están conectados. La competitividad hoy ya no depende solo de vender buen producto, aunque eso siga siendo esencial, sino que también depende de saber comprar mejor, gestionar mejor, comunicar mejor y convertir cada visita del cliente en una experiencia de valor.
La rentabilidad es probablemente el gran reto inmediato. Muchas charcuterías trabajan con productos excelentes, pero necesitan herramientas para mejorar el margen, reducir mermas, optimizar procesos y aumentar el ticket medio sin perder autenticidad.
La digitalización también es clave, pero entendida de una forma útil y realista. No se trata de convertir una charcutería en una empresa tecnológica, sino de incorporar soluciones que ayuden en la gestión, la trazabilidad, la fidelización, la venta o la comunicación con el cliente.
Y luego está la diferenciación. En un mercado donde el consumidor tiene muchísimas opciones, la charcutería que sobrevivirá no será necesariamente la más grande, sino la que mejor sepa explicar por qué su producto, su servicio y su conocimiento valen más.
En España el comercio especializado convive con supermercados, hipermercados y nuevas fórmulas de conveniencia. ¿Cómo puede una charcutería tradicional seguir siendo competitiva frente a estos modelos?
La charcutería tradicional no debe competir solo en precio, porque ahí casi siempre perderá. Tiene que competir en aquello que la hace única, la selección, la personalización, la confianza, la recomendación, el corte, el relato del producto y la relación con el cliente.
Una buena charcutería no vende productos, vende criterio y confianza. Vende la tranquilidad de saber qué llevar a una comida de amigos, qué producto merece la pena, cómo conservarlo, cómo presentarlo o con qué combinarlo. Esa capacidad de prescripción es muy difícil de replicar en modelos puramente funcionales. Ahora bien, la tradición por sí sola no basta, la charcutería tradicional tiene que evolucionar. Debe cuidar el diseño del punto de venta, trabajar la exposición del producto, incorporar nuevas categorías, mejorar la experiencia y comunicar mejor su propuesta de valor.
El futuro está en hacer que el oficio tradicional sea competitivo en el mercado actual.
CharcutExpo reunirá a más de 7.000 profesionales y alrededor de 180 empresas expositoras. ¿Qué tipo de innovación esperan que marque esta primera edición: producto, tecnología, packaging, ¿experiencia de compra o nuevos formatos comerciales?
En CharcutExpo vamos a ver innovación en producto, por supuesto, pero también en cómo se presenta, cómo se conserva, cómo se vende y cómo se gestiona. Habrá nuevas propuestas de jamón, embutidos, quesos, conservas, ahumados, foies, elaborados de quinta gama, vinos, aceites y productos gourmet. Pero también soluciones de frío, exposición, maquinaria, packaging, software, TPVs, básculas, cuchillería, sistemas de envasado o herramientas para mejorar la operativa diaria de una charcutería.
El sector cárnico especializado afronta una creciente exigencia en sostenibilidad, salud y transparencia. ¿Cómo está evolucionando la oferta de charcutería para responder a estas nuevas demandas del consumidor?
El consumidor actual quiere disfrutar, pero también quiere entender qué compra y por qué. Quiere saber de dónde viene el producto, cómo se ha elaborado, qué ingredientes contiene, qué historia hay detrás y qué garantías ofrece.
Eso está obligando al sector a evolucionar hacia una oferta más transparente, más cuidada y segmentada. Vemos un creciente interés por productos con origen, por elaboraciones artesanas, por marcas de calidad, por denominaciones protegidas, por formatos más adaptados al consumo actual y por propuestas que combinen placer gastronómico con confianza.
También hay una mayor sensibilidad hacia la sostenibilidad, tanto en el producto como en el packaging, lo que aumenta la demanda de productos de proximidad.
Uno de los mensajes recurrentes de la feria es la mejora de la experiencia de cliente. ¿Cómo imagina la charcutería del futuro: más experiencial, más gourmet, más digital o más especializada?
La imagino como una combinación de todo eso. Más experiencial, porque el cliente ya no busca solo comprar rápido, sino descubrir, aprender, probar, dejarse aconsejar. Más gourmet, porque la especialización y la calidad van a ser claves para diferenciarse. Más digital, porque la gestión, la comunicación y la fidelización necesitan apoyarse en herramientas nuevas. Y más especializada, porque el conocimiento será el gran valor añadido.
La charcutería del futuro no será necesariamente un espacio enorme ni sofisticado. Será un espacio con criterio. Un lugar donde cada producto tenga sentido, donde el profesional conozca lo que vende y donde el consumidor sienta que está recibiendo algo que no encuentra en cualquier otro canal. La experiencia de cliente empieza mucho antes del ticket. Empieza en cómo se mira el producto, cómo se explica y cómo se convierte una compra cotidiana en un pequeño acto gastronómico.
El Consejo Asesor incorpora empresas, asociaciones sectoriales e instituciones como el Ministerio de Agricultura. ¿Qué papel juega esta colaboración público-privada en el desarrollo del sector?
Es fundamental. Un sector no se transforma desde una sola mirada, necesita a productores, distribuidores, comercio especializado, gran distribución, asociaciones, e instituciones.
El Consejo Asesor nos permite construir una feria conectada con la realidad del mercado. No queremos diseñar un evento desde la teoría, sino desde las necesidades reales del sector, qué preocupa a los charcuteros, qué retos tienen los distribuidores, qué tendencias está marcando el consumidor y qué oportunidades existen para posicionar mejor la charcutería española.
Han incluido concursos, talleres, catas y reconocimientos como los Premios Joyas de la Charcutería. ¿Qué importancia tiene reivindicar el oficio y el conocimiento especializado en un contexto de transformación del retail alimentario?
Los Premios Joyas de la Charcutería nacen en un contexto en el que buscamos volver a poner en valor el oficio charcutero y las charcuterías. Con ellos, queremos visibilizar a quiénes están redefiniendo el oficio y marcando el camino del sector en España. Establecimientos que cuidan la calidad, la sostenibilidad, la innovación, el diseño, la experiencia de cliente y la relación con su entorno.
Queremos encontrar a las Estrella Michelín de la charcutería en España. Porque hay auténticas joyas en cada provincia, negocios que quizás no siempre tienen foco mediático, pero que son referentes para sus clientes y para su territorio.
El Concurso Internacional de Cortadores de Jamón pone el foco en una profesión muy ligada al valor añadido. ¿Estamos asistiendo a una revalorización del conocimiento técnico y artesanal dentro de la alimentación premium?
Sí, claramente. Durante mucho tiempo se habló de producto premium casi exclusivamente desde el origen o la calidad de la materia prima; hoy entendemos que el valor también está en cómo se trata ese producto. El corte de jamón es un ejemplo perfecto: una misma pieza puede expresarse de forma completamente distinta según la mano, la técnica, la precisión y la sensibilidad del cortador. Ahí hay conocimiento, oficio y arte. Con el Concurso Internacional de Cortadores de Jamón queremos poner en valor esa excelencia. En un mercado donde el consumidor está dispuesto a pagar más por calidad, autenticidad y experiencia, el conocimiento técnico vuelve a ocupar el lugar que merece.
CharcutExpo quiere posicionar a España como epicentro internacional de la charcutería. ¿Qué fortalezas tiene el mercado español para liderar esta conversación a nivel europeo o global?
El sector charcutero en los últimos años ha ido perdiendo peso y relevancia en España, en comparación con otros países europeos donde la charcutería tiene más prestigio, como el sur de Francia.
Ahora bien, España tiene también algo muy potente, una combinación de producto, territorio, cultura gastronómica y conocimiento profesional. Tenemos una enorme diversidad de elaboraciones, desde el jamón ibérico hasta embutidos regionales, quesos, conservas, salazones y productos gourmet con identidad propia. Tenemos denominaciones de origen, indicaciones geográficas protegidas, productores artesanos, grandes marcas, comercio especializado y una cultura del producto muy arraigada. Pero además tenemos una forma de vivir la alimentación muy vinculada al disfrute, a la conversación, al origen y al momento compartido. Eso es muy poderoso a nivel internacional.
CharcutExpo quiere ayudar a ordenar y proyectar todo ese potencial. España no solo puede exportar producto. Puede exportar conocimiento, oficio, modelos de negocio, cultura gastronómica y una manera de entender la charcutería como parte de una experiencia alimentaria más amplia.
El queso tendrá un protagonismo destacado dentro del evento, con foros y concursos específicos. ¿Cómo está cambiando el peso de categorías como quesos, conservas o productos gourmet dentro del negocio tradicional de la charcutería?
La charcutería ya no puede entenderse como un negocio centrado únicamente en embutidos o jamón. Cada vez más, se está convirtiendo en un espacio de alimentación especializada, donde conviven distintas categorías. El queso es un ejemplo clarísimo. Es una categoría con enorme recorrido, tanto por consumo como por diversidad, y permite trabajar muy bien la recomendación, la degustación, el maridaje y la venta cruzada. Por eso tendrá un espacio propio en CharcutExpo, con Planeta Queso y con el Concurso a la Mejor Tabla de Quesos para Charcuterías y Hostelería. Lo mismo ocurre con conservas, ahumados, foies, vinos, aceites o especialidades regionales. Son categorías que ayudan a elevar el ticket medio, enriquecer la experiencia y convertir la charcutería en un destino gastronómico.
Muchas charcuterías independientes afrontan problemas de sucesión empresarial. ¿Detectan interés de nuevas generaciones por el oficio o sigue siendo uno de los grandes retos pendientes?
El relevo generacional sigue siendo uno de los grandes retos. Durante años quizás no hemos contado suficientemente bien lo que significa ser charcutero. No es solo atender un mostrador. Es seleccionar producto, gestionar un negocio, conocer al cliente, crear surtido, controlar márgenes, comunicar, innovar y formar parte de una cultura alimentaria muy rica.
Para atraer talento joven hay que dignificar el oficio, hacerlo visible y mostrar que puede ser un proyecto empresarial atractivo. Una charcutería bien gestionada puede ser un negocio moderno, rentable y con mucho recorrido. Desde CharcutExpo también queremos contribuir a que las nuevas generaciones vean la charcutería no como un negocio del pasado, sino como un oficio lleno de posibilidades.
¿Qué aprendizajes esperan obtener de esta primera edición y cuáles serían los indicadores que les harían considerar CharcutExpo 2026 un éxito?
Esta primera edición será muy importante para escuchar al sector. Queremos confirmar qué preocupaciones son más urgentes, qué soluciones generan más interés, qué formatos funcionan mejor y qué tipo de conexiones necesitan realmente los profesionales.
Evidentemente, habrá indicadores cuantitativos como asistencia de profesionales del sector, participación de expositores, calidad del visitante, reuniones de negocio, asistencia a conferencias, talleres, catas o concursos. Pero para nosotros el éxito irá más allá de las cifras. Consideraremos que CharcutExpo ha sido un éxito si el charcutero sale de la feria con ideas concretas para mejorar e impulsar su negocio, ya sea a través de nuevos productos, nuevas herramientas de gestión o estrategias para mejorar su rentabilidad.
Más allá de la feria, ¿qué legado quiere dejar CharcutExpo en el sector durante los próximos años?
El legado que buscamos es triple. Primero, profesionalizar y dar herramientas al sector para que puedan innovar y mejorar la rentabilidad de sus negocios charcuteros. Segundo, visibilizar el oficio del charcutero y atraer talento joven al sector. Y tercero, proyectar la charcutería española a nivel internacional. Si dentro de unos años CharcutExpo ha servido para que haya charcuterías más rentables, más modernas, más reconocidas y orgullosas de su oficio, habremos cumplido nuestra misión.
Si tuviera que resumir en una idea por qué un profesional del retail alimentario o de la distribución debería prestar atención a CharcutExpo, ¿cuál sería?
Porque CharcutExpo va a mostrar hacia dónde va uno de los sectores con más identidad, margen de especialización y capacidad de diferenciación dentro de la alimentación. Para un profesional del retail o de la distribución, la charcutería no es solo una sección más. Es una categoría capaz de generar valor, fidelización, experiencia, prescripción y margen si se trabaja bien. En CharcutExpo se van a reunir producto, conocimiento, innovación, negocio y talento para impulsar la transformación del sector charcutero a través de la innovación y nuevos modelos de negocio.

