Cremela, auténtica artesanía helada
Hay quienes entienden el helado como un sencillo dulce y quienes lo convierten en una auténtica experiencia gastronómica. Este segundo caso es el de José Salas, alma mater de Cremela, el lugar donde tradición artesana y creatividad contemporánea se dan la mano para crear propuestas únicas.
En Cremela (www.cremela.es) el helado no se entiende como una receta cerrada y es que junto a los clásicos de siempre conviven elaboraciones que nacen de la curiosidad, de un ingrediente novedoso digno de explorar o simplemente de una idea que merece la pena probar.
Lejos de entender el helado como algo estático, Salas apuesta por la innovación continua y por una elaboración que combina conocimiento técnico, sensibilidad y buen gusto, y una importante dosis de imaginación.
Ejemplo de ello son algunos de los que se pueden disfrutar este verano: el Helado de Berenjena asada y miso; el de Mango y chile pasilla; el de Hierbas frescas, con espinaca, hierbabuena, albahaca y cilantro; el “Paloma Roja”, con pomelo, tequila y flor de hibisco; o el de Fresa, frambuesa y shiso morado, son algunos de ellos.
Con seis locales físicos en Asturias (Avilés, Cangas de Onís, Gijón, Llanes, Ribadesella y Villaviciosa), cada visita es una experiencia única ya que la carta varía según la época e incluso el espacio, con una propuesta en constante evolución y elegida cuidadosamente.
Por supuesto, todos los helados se elaboran en el obrador de Cremela atendiendo a la premisa inamovible de utilizar solo las mejores materias primas, que son elegidas por Salas personalmente.
Esa misma filosofía de calidad y mimo en todo lo que hace, se traslada también a los proyectos personalizados que desarrolla para chefs, restaurantes y particulares. Desde helados creados específicamente para complementar un plato o formar parte de un postre hasta elaboraciones inspiradas en experiencias personales, recuerdos o destinos concretos. Cada creación se diseña de forma exclusiva para responder a una idea determinada.
Cremela sigue creciendo a su propio ritmo, fiel a sus principios y al compás de quien adora dedicar tiempo a encontrar un buen ingrediente, perfeccionar una receta, imaginar el próximo sabor o, simplemente, ver cómo quien prueba sus helados vuelve una y otra vez.