Una vez acabado el periodo estival de vacaciones, comienza un nuevo tiempo de trabajo. El verano de 2007 marcó el inicio de la escalada de precios de los alimentos básicos como el pan y todos los derivados de los cereales y las frutas y verduras. Por entonces no eran muchos los que se atrevían a hablar de crisis aunque sí era bastante evidente que la cosa no iba bien.
Se vaticinaba un periodo de desaceleración marcado por una ligera reducción del consumo interno, mientras que en el plano internacional la crisis de las “hipotecas basura” amenazaba al mercado financiero americano, algo que ningún analista consideraba que fuese a afectar muy directamente a las economías europeas.
Sin embargo, y por desgracia, el tiempo ha dado la razón a los más pesimistas. El brusco frenazo del sector de la construcción, el aumento del paro, la subida de las hipotecas, el aumento del precio de los alimentos y la reducción del índice de confianza del consumidor dibujan un panorama económico sombrío, sobre todo para el sector de la distribución. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman una reducción en las ventas del mercado minorista que en el mes de julio ha sido del 4,8% a precios constantes (eliminando el efecto precios) con respecto al mismo mes de 2007, con lo que se encadenan 5 meses de descensos consecutivos. Los productos de alimentación disminuyen un 1,2% mientras que los no alimenticios lo hacen en un 7,0%. El informe también revela que las grandes cadenas, es decir, aquellas empresas que tienen más de 25 locales y cuentan con más de 50 asalariados, son las únicas que presentan una evolución interanual positiva, con un incremento de ventas del 0,9%.
Otro dato que no ayuda al optimismo es el descenso en el empleo en los comercios en el mes de julio, el primero que se produce desde que se utiliza la actual metodología estadística (2005) y también el primero desde 1999, cuando cayó un 0,3% con otro método de análisis. En este caso el descenso ha sido del 0,1%. Las pequeñas cadenas y las empresas con un solo local han sido las más afectadas por el descenso del empleo, con caídas del 2,4% y el 0,4%, respectivamente. Por su parte, las grandes cadenas y las grandes superficies presentaron tasas de variación positivas, al registrar crecimientos del 3,2% y 1,3%, respectivamente.
Ante esta situación, es el momento de empezar a mover ficha. Alguno de los grandes ya lo ha hecho, como es el caso de Auchan, que a través de su filial Sabeco se ha hecho con la totalidad del grupo aragonés Galerías Primero, con lo que se sitúa como líder en esta región. El otro gigante francés de la distribución alimentaria, Carrefour, también inicia este nuevo periodo de trabajo con cambios, dando el impulso definitivo a su línea de establecimientos de proximidad con la compra de siete locales de Comercial Superma, que pasarán a formar parte de la enseña Carrefour City.
En cuanto a los operadores nacionales, todo el mundo afirma que su futuro pasa por iniciar planes de expansión internacional. En este sentido, El Corte Inglés, que ha presentado sus cuentas anuales con un incremento del 4,7% que sitúa la facturación del grupo en los 17.898 millones de euros, ha anunciado un tímido proceso de aperturas en Portugal, mientras mantiene abierta su línea de expansión hacia Italia. El otro de los grandes en España, Mercadona, se encuentra envuelto en continuos rumores de compra de empresas en el extranjero, tras su anuncio de salida al exterior a través de la compra de una compañía, situación que debería producirse antes de 2010.
En cualquier caso, nos espera un periodo de intenso trabajo y de cambios obligados para hacer frente de la mejor manera posible a la situación actual, buscando además, salir fortalecidos de la misma. Una tarea nada sencilla.

