Hasta el momento, al hablar de la crisis por la que atraviesa la economía española todo el mundo mirábamos fundamentalmente hacia el sector de la construcción, donde se han producido hasta el momento las noticias empresariales más destacadas, en forma de concurso de acreedores, y uno de los sectores donde más está subiendo en número de desempleados.
Quizá en esta actitud se refleja aquello de que mientras no te afectan directamente, los problemas siempre parecen ser menores. Sin embargo, la crisis parece haberse cobrado ya la primera víctima dentro del sector de la distribución. Se trata de la empresa granadina Supergran, que de momento se ha visto obligada a cerrar los 19 establecimientos con los que operaba en la citada provincia andaluza y que, además, podría llegar a presentar concurso de acreedores en las próximas semanas, junto con un expediente de regulación de empleo. Desde la empresa achacan este cierre al robo de unos equipos informáticos en la sede de la empresa, pero lo cierto es que en el último año y medio había cerrado seis supermercados y los trabajadores llevan dos meses sin cobrar sus nóminas.
En estas circunstancias, se hacen más preocupantes aún las informaciones que hablan de una nueva caída en el número de visitantes a los centros comerciales, tal y como indica el índice Exerian Footfall para el mes de agosto, aunque haya sido en menor medida de los que lo hizo en el ejercicio pasado. Se puede vislumbrar así un periodo de dificultades serias para todo el sector que deberá ser afrontado desde la austeridad y con el buen hacer de unas empresas, las del sector de la distribución, que han demostrado sobradamente su solvencia.
En este sentido, y quizá dudando de que las empresas que trabajan dentro del sector de la distribución son las primeras interesadas en mejorar sus números dentro de un mercado altamente competitivo, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha anunciado la puesta en marcha de un comparativo de precios entre supermercados a través de internet. Se trataría de una información trimestral sobre los precios de los productos de alimentación en los diferentes comercio para poder identificar, los establecimientos más caros o más baratos dentro de una misma provincia.
Detrás de esta iniciativa se puede llegar a descubrir una velada acusación a los establecimientos de distribución de ser los responsables del encarecimiento del precio de los alimentos. Pero además, y al margen de esto, la aplicación de la citada medida va a resultar, cuando menos, complicada, ya que como se ha apuntado desde el propio sector, los supermercados pueden rebajar el precio de aquellos productos que sirvan como referencia para realizar la muestra. Además, no se pueden comparar únicamente los precios sin tener en cuenta otras variables como la calidad, tanto de los propios productos como del servicio, la procedencia de los mismos, etc.
Por tanto, aunque la intención de aumentar la competitividad de esta medida es muy loable, no parece que, en los términos en los que está planteada en la actualidad, pueda llegar a dar los frutos esperados.

